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En este capítulo es la continuación de una historia anterior, asi que no se confundan esa historia se contará más adelante, ok es todo. Gracias.
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Capítulo. 1
La decisión de Gris
Eiji se encontraba feliz, y era obvio habían ganado el torneo de distrito, caminaba feliz el pelirrojo rumbo al instituto, ese día se había levantado demasiado temprano, quería llegar lo antes posible, pretendía encontrarse con Gris “¡¡Nya!!Es rara pero me gustaría preguntarle si tiene novio, así que tendré que jugar un partido de tenis contra ella, será interesante, sí, eso haré…y tam-…” iba diciendo para sí cuando alguien se chocó con él, provocando que el apuesto pelirrojo cayera, y sobre este una chica de cabellos castaños claros recogidos en una cola y mantenía un cerquillo ligeramente largo, y sus ojos azules se chocaron con los de él, la chica al darse cuenta en quién había caído, se levantó en un salto y lucía en su rostro muy delicado y cuidado gestos de desagrado total.
- Imbécil, fíjate por donde caminas-le dijo la chica de cabellos castaños.
- Lo-lo siento -dijo muy confuso y apenado mientras se levantaba sobándose el brazo que estaba adolorido pero no se había lesionado.
- Ya es muy tarde, ya están aquí…ahora vas a tener que ayudarme-le increpó poniendo una cara de resentida y cruzando sus brazos.
Unos hombres altos y robustos aparecieron en el lugar mientras Eiji lucía confuso.
- Señorita Kurumi, por fin la hemos encontrado-decía el gordo mas alto.
- ¡¡¡Tchhh!!! Ya les he dicho que tenía que salir, no tenían por que seguirme-les dijo muy enfadada Kurumi y con los brazos cruzados.
- Pero señorita, es importante que permanezca en la mansión, puede ser peligroso- le dijo el otro-.
- No es problema, ya estoy con mi amigo del instituto, además él me cuidará por ustedes, ya estoy harta de que no me dejen hacer nada-aseguraba Kurumi, mientras que codeaba al confuso pelirrojo y éste asentía ante la mirada de los hombres.
-Bien señorita, lo dejaremos con él-dijo el hombre más alto no muy convencido al ver a un muy ligero Eiji-y usted-señalando a Eiji-la tiene que regresar a la mansión en cuanto salgan del instituto, Kikumaru seguía sin entender, pero volvió a asentir. Cuando los hombres ya se habían ido, sintió un gran alivio, se había dado el susto de su vida.
- ¿Qué ha sido eso?-preguntó a la muchacha en un suspiro y con un rostro confuso.
- Si no te hubieras atravesado en mi camino nada de esto hubiera pasado-le dijo todavía resentida.
- Pe-pe…-intentaba reclamar Eiji.
- Nada de nada, ahora me voy a tener que ir contigo-decía Kurumi como si fuera tan malo estar cerca del lindo pelirrojo.
- ¿Ir? ¿A dónde?-quiso saber Eiji, aún sin entender nada pero Kurumi no respondía estaba mirándolo, su mirada era asesina, Eiji sentía que tenía la mirada clavada en su yugular.
- Eres idiota o ¿qué? Vamos al instituto- dijo la castaña, se detuvo un momento y observó al pelirrojo que aún lucía confuso-Eres tenista…y odio a los tenistas…sobre todo odio el tenis-le informó con tanta furia que Eiji empezaba a alejarse de ella cubriéndose la cabeza con ambos brazos-no puedo creer mi mala suerte, definitivamente eres un asco, prefiero estar en mi casa que con un tonto como tu…así que llévame al instituto ¡AHORA!.
¿Como podía ser cierto?, ella era una chica muy linda, no era posible que sea muy amargada y lo peor de todo que odie el tenis, definitivamente Eiji tenía mala suerte con las chicas.
- Esta bien, dime ¿dónde queda tu instituto?-dijo Kikumaru sin ninguna objeción, ya se había resignado; su peculiar rostro alegre y entusiasta había desaparecido.
-Seishun Gakuen. De verdad eres idiota, no te has dado cuenta ni siquiera por los uniformes- dijo una peyorativa chica.
Caminaron hasta el instituto, sin que ninguno de los dos dijera palabra alguna, el lindo pelirrojo tenía la mirada fija en el suelo, muy serio y con cierta tristeza. Kurumi no decía nada sólo caminaba a unos pasos delante, el silencio parecía eterno. Eiji levantó la mirada, vio como el hermoso cabello de la chica danzaba con el viento, despedía un olor a cereza, de pronto se acercó mas a ella, ese olor era delicioso y no se pudo resistir. No sabe por qué lo hizo, simplemente se le ocurrió.
-¡Tu cabello huele tan bien!-dijo el lindo pelirrojo, la bonita Kurumi se paró en seco y le lanzó la misma mirada asesina de siempre.
- No te vuelvas a acercar a mi… ¡ERES MUY MO-LES-TO!-le dijo aunque esta vez sin alteraciones ni nada simplemente una chica muy seria.
Voltearon la esquina y la chica sin despedirse del lindo Kikumaru, entró al instituto. Eiji no dijo ni hizo nada, entró también y la vio alejarse, tal vez no la volvería a ver, pero no entendía que es lo que le pasaba con la chica, si lo había tratado mal, ¿Por qué le daba pena verla irse? “no, no debo pensar en ella ¡Nya!”
Fuji Syusuke se encontraba parado anotando algo del tablero de anuncios en el pasillo del instituto, al parecer también se había levantado temprano hoy, la luz lo iluminaba haciendo que se vea tan pero tan angelical, tan lindo, siempre con esa sonrisa que iluminaba todo a su alrededor que podía dar vida a un ser inerte. Sus cabellos castaños caían suaves y delicados en su rostro dulce y alegre mientras sus hermosas manos tomaban nota de algo importante para él, su concentración fue interrumpida por una chica que se acercó a él, tenía el cabello castaño muy claro y unas pequeñas colitas a los costados atados con unos pequeños y delgados moños de color rojo que combinaban bien con su color de piel semi-bronceada, sus ojos avellanas brillaban esplendorosamente yacían clavados en los de Syusuke, y sus rosados labios parecían que querían articular palabra alguna, vestía el típico uniforme del SEISHUN GAKUEN. La desconocida se acercó a Syusuke como hipnotizada por este, cosa que no era nada nuevo, Fuji tenía un buen grupo de admiradoras, era el “prodigio del tenis” después de todo, aunque esa no era la razón pero el creía eso.
- ¿Qué eres? ¿Ángel o humano?-preguntó la chica de hermosos cabellos lo que consiguió robarle un sonrojo al prodigio y una sonrisa vergonzosa. La chica al reaccionar y al darse cuenta de lo que había dicho llevó ambas manos a su boca y su rostro avellana a un rojo intenso, salió en un intento efusivo por escapar de aquel bochornoso incidente.
“tonta, tonta ¿ángel o humano? Como se te ocurre, ahora deseo que me trague la tierra, no pienso volver nunca más a este lugar… ¡Qué vergüenza!” pensaba mientras sus delicadas piernas corrían por los pasillos del instituto.
- ¡Hey! Fuji, vamos o nos haremos tarde-llamaba un demasiado entusiasta Eiji que estaba muy emocionado pues había una reunión con los titulares del club de tenis, después de todo si había una buena razón para que se haya levantado tan temprano, había vuelto a ser el mismo Eiji de siempre, seguramente había olvidado a Kurumi.
- Sí, ya voy-contestaba un confuso Syusuke que aún lucía nervioso, esa chica le había dicho algo extraño, nunca en su vida le habían dicho algo así.
- ¿Ah? ¿Te encuentras bien Fuji?-preguntó un Eiji extrañado, pero Fuji volvió a sonreír, metió las notas en su mochila y rápidamente se ubicó al lado de Eiji.
- Hoy sabremos si Gris decide entrar al equipo, ¡Qué emoción! Espero que si-decía Kikumaru con una sonrisa de oreja a oreja, y con ambas manos en la nuca.
- Es cierto, bueno vamos a ver si Gris lo decidió o no-contestaba Fuji con esto su mente olvidó la escena anterior.
Llegaron hasta donde estaban todos esperando, había tensión en el grupo, Tezuka estaba en una esquina de una banca serio como siempre perdido en sus pensamientos, Momoshiro, Eiji, Oishi, Echizen, Kawamura, Fuji e Inui, conversaban animadamente, era raro verlos tan temprano a todos, Kaoru permanecía también a un acostado contra la pared con su peculiar siseo que lo identificaba como “la serpiente” con los brazos cruzados y un pie apoyado a la pared. Momoshiro ahorcaba a un molesto Echizen por esta acción.
-Si Gris entra al equipo tendremos asegurado todos los partidos.-decía un emocionado Momoshiro.
- Pero escuchen… el que más gana aquí es Fuji, parece que a Gris le gusta Fuji, hay un 50% de probabilidades-decía un Inui con la mano en el mentón, y Fuji sólo consiguió sonrojarse. Gris apareció después de un momento llevaba el cabello negro azulado oscuro recogido en una media cola, entró un poco avergonzada, pero con la misma mirada fría de siempre.
- Me gustaba más cuando era perfil bajo, nadie se daba cuenta de mi…-dijo al fin acercándose-no quiero que me vean con este uniforme no me gusta, me veo muy…
- Inocente… me parece que se te ve más… inocente.-dijo Fuji y todos lo miraron sorprendidos, Momo y Eiji se rieron satíricamente. Gris lo miró y frunció el ceño.
-No intentes burlarte de mi jovencito.-dijo muy molesta Gris colocando su índice en la frente del prodigio- ¡Bien! El punto aquí es que…
- A nombre de todos, queremos saber lo que decidiste, ¿entrarás al club o no?-dijo un serio Tezuka, levantándose de donde estaba sentado, lo que provocó que Gris se acercara a él y lo mirara desafiante, un choque de electricidad fluía entre ambas miradas, ella odiaba que la cortaran cuando estaba hablando, permanecieron así unos minutos, hasta que Momoshiro rompió la tensión.
- No te molestes Gris, sólo que el capitán odia que las personas lleguen tarde.-dijo Momo disculpándose y Gris sonrió sutilmente.
- Ya he decidido, pero si entro al equipo… seré la peor pesadilla del capitán, en todo caso ustedes deciden si debo entrar o no en el equipo-dijo una seria Gris, pero su intención era molestar al capitán y eso la llenaba “haber que respondes a eso “capitán” que por cierto se ve tan guapo con uniforme y sobretodo si estas enojado”.
-Claro que ya está decidido, te queremos en el equipo.-contesto Fuji demasiado entusiasmado, pero el capitán estaba molesto se veía en su rostro, ¿una chica desconocida le había dicho que sería su peor pesadilla? ¿Quién se creía que era?
- Debo decirles que lo he decidido gracias a una llamada de alguien muy importante; así que sólo debo concentrarme para ir a los NACIONALES-iba diciendo Gris, que parecía que ahora volaba en sus pensamientos, todos se sorprendieron por esto, ¿ella pensaba en los nacionales?, claro a excepción de Tezuka que seguía inexpresivo y Ryoma con una sonrisa ansiosa-porque supongo que están pensando en eso ¿o me equivoco?...-seguía diciendo.
- Acércate con tu ficha personal a la oficina de Ryusaki-volvía a cortarle Tezuka, pronto esto se convertiría en una lucha a muerte, Gris clavó su mirada profunda y llena de odio, estaba demasiado enojada, cuanto odiaba que la cortaran y ese tipo que era el “capitán” no dejaba de provocarle, pero si quería guerra, guerra tendría. En su mente empezaba a maquinar mil formas de cómo vengarse del odioso “capitán”. De inmediato cambió su actitud.
- Si, como diga “capitán”-ironizó está última palabra y el capitán le clavó su mirada fría. Estaban así un buen tiempo cuando escucharon que alguien se chocó con algo lo que provocó que voltearan.
En el suelo yacía Eiji y sobre este una joven; de hecho, era Kurumi, la chica que había conocido en la mañana. Kurumi se levantó rápidamente y limpió su uniforme como si cayendo sobre el lindo Eiji la hubiera contaminado.
- No puedo creer el colmo de mi mala suerte-dijo esta-¿otra vez tu, esperpento?-le dijo con una cara de asco y muy enojada, sus azules ojos sólo irradiaban odio hacia los ojos de Eiji.
- ¡Pero si fuiste tu la que se chocó conmigo!-desafió el pelirrojo a Kurumi, ella lo había insultado y no se lo iba a permitir.
- ¡No seas idiota!, estás en pleno pasillo… no puedes abarcar todo…además odioso tenista…-decía Kurumi cuando Gris se acercó a ésta y la enfrentó.
— No vuelvas a llamarlo así, me entendiste ¡linda!— Gris levantó el rostro blanquecino y serio de Kurumi con su mano y la miró fijamente.
— Tú –señaló con el dedo a Gris-no vuelvas a tocarme-le advirtió quitándole con ira la mano que levantaba su rostro y retirándose inmediatamente de donde estaban todos.
Nadie dijo nada en un buen rato, Gris levantó una mirada rápida a todos.
- Creo que iré a entregar la ficha y luego voy al entrenamiento.-expresó y salió veloz a la oficina de Ryusaki mientras que los demás fueron a las canchas a iniciar el entrenamiento.
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Editado por ~Gris Ootori Fuji~ en 13-mar-2008 a las 04:40 .
Razón: La única razón sería las ganas que tienes que las personas conoscan tus historias aunque siempre escribo historias para podermelas contar.
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