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Capitulo 3
Los bosques siempre han parecidos abandonados y solitarios, pero en esos momentos, en ese preciso momento en que se acababa de enterar que la humana que se había enamorado ya tenía dueño, los bosques se le hacían el reflejo de su propio corazón.
Siguió caminando hasta la pequeña cabaña, pero solo se cambio rápidamente de ropas. Le hacía mal estar ahí, pues precisamente ahí había conocido a jane.
Empezó a caminar sin rumbo fijo, tratando con todas sus fuerzas en no pensar en ella y concentrarse por descubrir algo que le ayudara a salvar su reino y el de jane…sin éxito.
A cada suspiro del bosque, a cada aleteo de ave, le hacían recordar la melodía que tocaba jane. Era como si ella estuviera conectada con la naturaleza para que siempre que el viento soplara su canción se escuchara.
-¿¡que tienen en contra mía!? ¿¡No me pueden dejar en paz!?- grito tratando de apartar aquella melodía que lo volvía loco.
Cayo de rodillas tapándose los oídos para ya no escucharla, pero el sonido era demasiado nítido, casi tanto como si la tocara en ese mismo momento, martillándolo dentro de su cabeza.
-¿Por qué duele tanto pensar en ella?- pensó mientras se resignaba a escuchar para siempre aquella canción.
Se destapo los oídos pero para su gran sorpresa ¡si estaba tocando aquella canción! No podía ser su imaginación, aquella hermosa canción la estaba tocando ella en el bosque. Incrédulo, fue corriendo para ver si en verdad era ella quien la tocaba o era un sucio juego de su mente, al querer verla con desesperación.
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El dolor que le produjo dejar a su padre de aquella manera la hacía pensar en que había cometido un error, pero ya no podía dar marcha atrás en la decisión que había tomado y ahora tenía que seguir el camino que había elegido.
Era una noche cerrada, las estrellas apenas iluminaban el camino por el bosque y ese día había luna nueva, por lo que no había demasiada luz.
Para aminorar un poco el dolor empezó a buscar entre sus ropas la pequeña flauta. Su canción, tan hermosa antes, ahora sonaba muy triste. Siguió tocando un poco más por el camino pero paro al descubrir que le hacía recordar más a su padre y a Stephan. Cuando al fin paro se dio cuenta de que no estaba sola.
-¿pero que tenemos aquí?-cuestiono una voz desconocida- un joven bastante estúpido para salir de noche.
-no tendrá más de 20 años…alto y fuerte- contesto otra voz
-valdría por lo menos 15 tands (moneda local valor 50 dólares cada una)- expreso otra voz
Solo uno de los hombres fue saliendo de su escondite entre los árboles. Era alto, fuerte, moreno, estaba tuerto del ojo derecho y su nariz estaba ganchuda como si se la hubiera roto.
-vamos chico, muéstranos lo que tienes- reto el hombre
-como quieran- acepto jane dejando caer su morral
El hombre se le abalanzo, pero ella lo pudo esquivar con facilidad. Los puños los lanzaba de manera rápida pero al igual ella podía esquivarlos muy fácil. Jane decidió que no tenía tiempo que perder así que con un movimiento rápido tiro al sujeto. Los otros al ver esto, también salieron de su escondite y empezaron a atacarla todos juntos. Esta vez estaba un poco más difícil eludir todos los ataques pero siguió peleando hasta que termino con dos de ellos. El tercero estaba de espaldas a un árbol.
-sabes, deberían de dejar en paz a los viajeros- dijo jane levantando el puño
-no lo creo preciosa- una sonrisa maléfica se extendió por su rostro, habían descubierto que era chica.
Un sonido sordo se oyó atrás de ella. Había un cuarto tipo escondido entre las ramas del árbol pero no pudo verlo bien porque sintió un tremendo dolor en la nuca.
Sus piernas empezaron a temblar y el aire le estaba faltando, no pudo sostenerse más y cayó de rodillas, dejándola sentir lo frío de la tierra. Lo último que pudo ver era una sonrisa realmente repugnante en los rostros de aquellos hombres.
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Stephan corría apresuradamente. Pronto encontró el rastro de jane cuando se dirigía al bosque, ¡en verdad era ella quien estaba tocando la canción! Pero la canción se había detenido desde hace mucho tiempo. Su corazón estaba agitado ante la emoción de ver otra vez a aquella humana que le había robado el corazón en tan poco tiempo. Le costaba admitirlo pero ella fue la única que supo como penetrar ese duro corazón de dragón.
Cuando llego en medio del bosque el rastro de jane se empezaba a combinar con otros cuatro aromas más. Apresuro el paso. Cuando escucho la canción él se encontraba del otro lado del bosque. Los olores desconocidos se empezaban a intensificar más y más al igual que su angustia. Al fin encontró el punto en donde todos los olores se combinaban. Había un morral tirado en el suelo…y la espada de jane junto a él.
-se han marchado hace más de dos horas-pronuncio una voz detrás de él.
Rápidamente volteo a ver de donde procedía aquella voz de mujer. Su mirada se poso en un árbol, pero más que en el árbol era en una driada de color café del busto para arriba y de color verde el resto.
-¿tú has visto todo?-camino junto al árbol, ansioso por saber lo que había pasado
-sí...príncipe- afirmo- esos ladrones se quedaron esperando a la joven, la atacaron en conjunto aunque ella iba ganando. La sorprendieron por la espalda y la dejaron inconsciente. Llego una carreta después de ello y lo último que pude ver era que se dirigían al sur.- la pequeña driada hizo una mueca de dolor.
Su interior ardía, un fuego de puro rencor y odio recorría todo su cuerpo como si de sangre se tratara. El no se había dado cuenta hasta ese momento que había arrancado un pedazo de árbol. Bajo la mirada, arrepentido.
-lo siento- murmuro
-lo entiendo príncipe, está bien. Si se apresura llegara al reino de Zafrino en media hora, creo yo, antes del amanecer.- ella contemplo el horizonte mientras explicaba.
-muchas gracias por tu ayuda- dijo mientras se daba la vuelta, cogía el morral de jane y su espada, y volvió a correr en la dirección señalada.
¡Malditos bastardos! ¿No era suficiente que ya le hubieran dicho solo una mala noticia esa noche como para empeorar aún más las cosas? Su rastro no era tan difícil de seguir pero ¿en donde la encontraría? Se estremeció de solo pensar en lo que le podía pasar en Zafrino, ese reino no tenia buena reputación en las tierras de los dragones, aunque los humanos lo ignoraran.
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Demonios ¿Por qué no uso magia en ese momento? Por tonta e incorregiblemente justa, aunque esas sabandijas no se lo merecieran, de ser así no estaría atada y amordazada, tampoco estaría en alguna habitación en quién sabe dónde y por ultimo en ese momento ya se hubiera reunido con Stephan en el bosque; de eso estaba segura.
Ya había pasado un buen tiempo desde que dejo la carreta pero todavía recordaba cómo había llegado a esa situación:
***FLASHBACK***
Después de que despertara con un tremendo dolor de cabeza, una luz la cegó por completo. No podía moverse ya que no sentía sus brazos ni las piernas.
Las puertas se abrieron y unos dos pares de brazos la jalaron fuera de la carreta en donde se encontraba. Las manos la sujetaban con fuerza, casi haciéndole daño, para que no se cayera o tratara de escapar.
Se detuvieron en frente de un gran roble, pero eso no fue lo que llamo la atención de jane. Abajo, casi sin verlo, una sombra estaba parada justo en el camino al que se dirigían. Llevaba una capa y también usaba la capucha por lo que no se le podía ver el rostro.
-como siempre, están retrasados- reclamo una voz grave, procedente del ser misterioso.
-lo sentimos, pero esta nos causo algunos problemas- contesto uno de los bandidos mientras ejercía más fuerza en su brazo.
-¿esta? ¿Me quieren decir que esta chica le gano a mas de tres hombre sin ayuda de armas?-pregunto con sarcasmo. Al notar las miradas de los hombres se echo a reír a carcajada abierta.-bien eso es nuevo, pero sin duda es muy bonita, al amo le encantara, ¿Cuánto por ella?
¿Había oído bien? Estaban vendiendo a una persona como si fuera una mercancía más. A jane se le erizaron los cabellos de la nuca al oírlo. Se suponía que ningún reino compraba o vendía personas, pero al parecer todos tenían una excepción.
-50 tands- ofreció
-42 tands- regateo el extraño
-45 y es la última oferta-
-trato hecho- la sombra ofreció la mano para cerrar el trato-sabes creo que siempre me estafas-.
Jane ya estaba recuperando el control de su cuerpo y no iba a dejar que la vendieran como si fuera carne. Con un rápido movimiento, se quito a los dos que tenia encima y se echo a correr, pero en un segundo ya tenia a la sombra ahorcándola con un brazo en el cuello y el otro jalando todo su brazo hasta casi tocar su nuca.
-que malos modales te enseñaros- susurro solo para ella
-malditos bastardos, no merecen llamarse humanos- dijo con voz sofocada
-y ¿Quién dijo que era humano?-pregunto divertido la sombra.
Jane sintió unos dedos deslizarse por la parte trasera de su nuca hasta encontrar un espacio entre la cabeza y el cuello, la mano presiono fuertemente aquel lugar haciendo soltar un grito a jane pero luego ya no sintió nada, solo podía dar sonoros jadeos. La creatura la solto quien trato de poner las manos pero no reacionaron, tampoco sus piernas.
-maldito ¿Qué me hiciste?- pregunto entre jadeos.
-solo te deje inmóvil, recobraras la movilidad en 1 hora o 2- contesto aburrido- amárrenla y de preferencia tápenle la boca, no quiero oír sus quejas durante el camino al palacio.
Los dos asaltantes obedecieron rápidamente. Las cuerdas apretaban las muñecas y los tobillos de jane haciéndola jadear más y la amordazaron. Para colmo la volvieron a meter en otra carreta oscura.
***FIN DE FLASHBACK***
Ahora podía sentir que otra vez recobraba el control sobre su cuerpo pero las cuerdas no la dejaban moverse. Debía pensar en algo rápido porque el señor del palacio en el que se encontraba ya estaba llegando.
Editado por noriko yikue en 31-dic-2008 a las 03:58 .
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