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Anterior 08-ene-2009 Re: Twilight [Sesshoumaru x Kagome]
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Baka neko >.<

Capitulo II :


“Kagome despierta ya es hora de ir a la escuela”, escuchó la voz de su padre la cual la sacó del mundo de los sueños, no era una persona mañanera de eso estaba segura, detestaba con toda su alma levantarse temprano, se sentó en su cama frotando sus ojos, cogió el despertador y horrorizada observó la hora, eran las seis de la mañana, “no puede ser”, se había acostado en la madrugada alistando y arreglando todas sus cosas, se tiró nuevamente a la cama y cubrió su rostro con la almohada de funda blanca sobre la que apoyó su cabeza para dormir, estaba a punto de volver a cerrar los ojos cuando la voz de su padre nuevamente la regresó a la realidad, “Kagome toma un baño y baja a desayunar”, la muchacha se paró de la cama, su cabello estaba alborotado y caminando sin siquiera saber por donde iba se dirigió al baño, “hai hai otou san”. Se duchó con mayor rapidez, aunque su cabello siempre le daba mucho trabajo ya que era demasiado largo, llegaba hasta cubrir su trasero, salió de la ducha y cepilló sus dientes, envolviendo su cabello y su cuerpo en dos toallas distintas se dirigió hacia su nuevo armario para sacar lo que se iba a poner, primero observó por la ventana para ver como estaba el clima, el cielo estaba nublado y al parecer pronto iba a llover, sonrió, le gustaba mucho la lluvia la tranquilizaba, así que saco lo que se pondría unas medias negras de algodón licrado gruesas hasta la mitad de los muslos, una minifalda escocesa roja, su ropa interior, una camiseta, una cafarena blanca, su abrigo, bufanda y guantes. Se vistió y peinó su cabello secándolo con la secadora y bajo las escaleras corriendo mochila en mano.


Su padre ya estaba sentado esperándola en la mesa con el desayuno servido, la observó como y asintió como si silenciosamente estuviese aprobando su manera de vestir, “Ohayoo”, “ohayoo otou san”, respondió comenzando a comer, su padre estaba con su uniforme azul de policía, aquella placa dorada brillaba con la luz del día. Cuando terminó de desayunar ayudó a llevar y lavar los platos, los dos salieron y su padre ofreció llevarla a la escuela por ser su primer día, aunque ella le había pedido de favor que la dejará una cuadra antes ya que por lo que le había dicho Kouga el día anterior estaba segura que más de una persona sabía que ella estaba en la ciudad y por alguna la razón eso le perturbaba un poco. Tohru aceptó y manejó hasta dejar a su hija dónde ella le había indicado, Kagome le dio un beso de despedida a su padre y bajó del automóvil sintiendo una especie de alivio cuando vio el auto de policía alejarse en la dirección contraria en la que estaba la escuela. La joven caminó hasta legar a la entrada, era una gran reja de acero y muchos jóvenes al igual que ella estaba cruzándola, caminó un poco insegura, sentía como si todos la observaran pero decidió no prestarle atención a esa sensación, seguramente era debido a los nervios. Aún así siguió caminando, subiendo por la pequeña colina que llevaba hasta la entrada principal de aquel lugar, era como un pequeño castillo antiguo, le sorprendía que un pueblo de Japón la escuela principal estuviera en un edificio de diseño occidental, seguramente europeo, era algo tétrico y gótico pero sin lugar a dudas un bonito lugar.


Cuando llegó a la entrada podía escuchar los murmullos de los distintos grupos de chicos reunidos, ahora si estaba segura de que todos la estaban observando a ella, cada paso que daba, sentía como poco a poco sus mejillas iban adquiriendo ese color rosa tan característico que aparecía cada vez que se avergonzaba, cuando de pronto y de la nada apareció frente a ella una muchacha más alta que ella de largos cabellos marrones quien le sonreía amigablemente, no parecía una sonrisa fingida así que decidió devolverle el gesto, “tu debes ser Kagome verdad?”, le dijo, ‘otra vez con eso, todos parecen saber mi nombre sin que yo me haya presentado primero’, pensó lo normal sería que le preguntase como sabía, pero no había necesidad, después de todo era más que obvio que todos en ese lugar sabían su nombre y de dónde venía así que simplemente dio un suspiro, “hai, mucho gusto y cuál es tu nombre?”, le preguntó, “Sango, me llamo Sango”, la joven asimiló la nueva información y ya que estaba ahí decidió que una nueva amiga no sería tan malo después de todo, solo esperaba que la decisión de acercarse a ella no hubiese sido por obligación, “si no fuese mucha molestia, podrías indicarme dónde puedo recoger los cursos que me han asignado y la llave de mi locker”, le preguntó algo apurada, ya casi era la hora de entrar a clases, “claro, vamos, yo también estoy yendo para haya, espero que nos toque algo juntas”, Kagome sonrió y de camino a secretaria mantuvo una conversación muy amena con su nueva amiga, le estaba contando de Tokyo y cada una hablaba de sus cualidades y las cosas que les gustaban hacer, había descubierto que tenía muchas cosas en común con alguien que acababa de conocer.


Al llegar a secretaría se dieron con la sorpresa de que iban a llevar casi todos los cursos juntas, a excepción de uno, biología, pero eso no era un problema, las dos corrieron a su primera clase y el tiempo pasó muy rápido para Kagome, ella era muy buena para los estudios, pero honestamente, estaba en secundaria y definitivamente si no tienes a alguien con quien hablar las clases se hacen sumamente aburridas, afortunadamente, Sango había aparecido. Todos los jóvenes en el aula observaban impacientes el reloj que estaba frente a ellos, era cosa de segundos para que sonara el timbre del receso y cuando lo hizo absolutamente todos salieron como en una estampida del salón, las últimas en salir fueron Sango y Kagome, “vamos rápido, sino no vamos a encontrar nada de comer”, dijo la joven de cabellos marrones, Kagome asintió observándola, seguramente hacía ejercicio porque tenía los músculos de los brazos, aunque delgados, muy marcados, “hai hai, la verdad es que me estoy muriendo de hambre”. Las dos llegaron a la cafetería y tomaron las bandejas que estaban en la esquina de aquella amplia vitrina de metal que contenía todo lo que podían elegir para el almuerzo, cuando consiguieron lo que querían se quedaron paradas por unos instantes hasta ver si había una mesa vacía, Sango la encontró primero y las dos se dirigieron a una que estaba casi en el centro del lugar.


Se sentaron a la mesa y nuevamente la joven sintió que ella era el centro de las miradas, estaba comenzando a fastidiarse, pero su amiga le dio una sonrisa comprensiva, “es que todos saben que eres la hija de Tohru sama, pero no te preocupes en unos días ya se les habrá pasado”, la joven dio un suspiro, esperaba que tuviera la razón. Cuando Sango estaba a punto de probar el primer bocado de la comida que había comprado unas manos sobre sus ojos la detuvieron, “Sanguito”, le dijo una voz muy familiar y Kagome levantó la mirada, era un joven de cabello corto amarrado en una pequeña colita a la altura de la nuca, con pequeños aros de oro colgando de los lóbulos de sus orejas, “Miroku”, dijo su amiga en un tono fastidiado, y de un rápido movimiento le dio un codazo al muchacho que acababa de llegar logrando que la soltara para luego abrazar su estomago, “no tenías que ser tan violenta”, Kagome sonrió, parecía que de verdad le había dolido mucho el golpe, la joven de cabello marrón movió la cabeza de lado a lado, “Kagome él es Miroku”.


El muchacho tomó aire, aquel golpe se lo había quitado, pero no le importaba con tal de estar cerca de su Sanguito soportaba lo que sea, cuando estaba seguro de que estaba respirando correctamente levantó la mirada, Kagome, ese era el nombre de la hija de Tohru sama. Sus ojos se posaron en ella y se quedó por unos instantes sin palabras, era muy bonita, por unos segundos el nerviosismo natural de conocer a una nueva persona se apoderó de él, pero se trataba de Miroku, no duró mucho, en un movimiento rápido se había trasladado hacia el otro lado de la meza, “pero que hermosa eres, no te gustaría tener un hijo conmigo”, le dijo tomándola de las manos como si se tratara de lo más natural. La joven se enrojeció tanto que hasta los oídos comenzaron a arderle, lo más colosal era que él no le soltaba las manos por nada del mundo, afortunadamente alguien más llegó y le dio un fuerte golpe en la cabeza.


“Cuantas veces te he dicho que dejes de asustar de esa manera a todas las mujeres bonitas que te presentan”, Kagome aprovechó la interrupción para soltarse de las manos del joven llamado Miroku y aquel que la había salvado se sentó a su costado, “hola mucho gusto soy Bankotsu”, le dijo con una sonrisa, la muchacha le devolvió el gesto, y aceptó la mano que le habían ofrecido para estrecharla con la suya, que extraños estilos tenían los jóvenes de ese lugar, “yo soy Kagome”, le dijo observando su largo cabello peinado en una larga trenza y aquel extraño tatuaje que tenía en la frente, igual que los demás, era muy apuesto. Pasaron los minutos y los tres comenzaron a hablar como si se conociesen de toda la vida, Kagome estaba muy feliz de haber hecho amigos tan rápido, sin embargo de un momento a otro absolutamente todo el bullicio del lugar había quedado reducido a nada, solamente podían escucharse las gotas de lluvia caer en la intemperie, “que esta sucediendo?”, preguntó Kagome con la voz completamente baja, no podía evitar la inconciente necesidad de susurrar ante tremendo silencio, Sango le hizo una seña para que observase hacia la puerta de la cafetería, y cuando ella decidió hacerlo se quedo prácticamente boquiabierta.


Entrando por la puerta principal venían dos jóvenes de largos cabellos plateados, Kagome se quedó impresionada, jamás había visto semejante color de cabello, uno era más alto que el otro y no sabía si dar crédito o no a su vista pero estaba segura de haber percibido que sus ojos eran de un dorado intenso, el de estatura promedio tenía un rostro joven, casi como de niño, pero el más alto era increíblemente apuesto y tenía unos extraños tatuajes en el rostro, jamás había visto algo parecido y sin embargo le parecía intrigante, era alto y sus facciones parecían haber sido esculpidas con miras hacia la perfección, él, llevaba de la mano a una pequeña niña muy linda de cabello negro, aunque Kagome pudo notar, tenía la mirada triste y perdida, mientras que el otro joven, el que llevaba una gorra puesta llevaba de la mano a una mujer delgada, muy hermosa de largos cabellos negros, parecía una muñeca de porcelana, algo de ella le dio escalofríos, su rostro, le hacía sentir que no tenía alma; pero él que en realidad había captado toda su atención era el muchacho de las extrañas marcas en el rostro, era simplemente un ser del cual no podías despegar los ojos, sumamente apuesto, sin embargo la joven no podía explicar el color tan pálido y blanco de las pieles de esos jóvenes, era como si nunca hubiesen visto la luz del sol, “quienes son?”, preguntó a nadie en especial, como si hubiera dicho sin querer algo que estaba pensando mientras los observaba al igual que el resto de estudiantes que se encontraban en la cafetería.


“Son los hijos de Inu Taisho sama, doctor y dueño del hospital del condado”, respondió Bankotsu retomando la atención de los que estaban sentados a su alrededor, especialmente de Kagome, quien lo observaba fijamente, como esperando que le dijera algo más, “el de gorra es Inuyasha y la que esta a su costado es su novia Kikyou”, la joven formó una pequeña ‘o’ con sus labios asimilando la nueva información, “el otro es Sesshoumaru, el hijo mayor de Inu Taisho sama, y su hermana menor Rin, siempre están los cuatro juntos y no se acercan ni permiten que nadie se les acerque”, “son intocables”, agregó Sango con un suspiro, “y por qué los observan tanto?”, preguntó Kagome observando a su amiga levantar una ceja como si hubiese dicho alguna tontería, “no me vas a decir que no son las personas más bonitas que hayas visto en tu vida”, la joven asintió, posando la mirada sobre la pequeña niña que se había sentado al lado del muchacho que se llamaba Sesshoumaru, “pero ella, se ve tan triste”, susurró, como era posible que una niña tan pequeña pudiese tener un rostro tan lleno de tristeza. Kagome volteó y sin querer sus ojos la llevaron a observarlos por unos instantes más, sobre todo a él, a Sesshoumaru, sin darse cuenta su mirada se quedo posada en él por unos instantes y en cuestión de segundos aquellos ojos dorados se cruzaron con los suyos, mirándola, como si estuviese perforando su cabeza con aquella mirada tan intensa, no pudo soportarlo y volteó el rostro de sopetón algo avergonzada, después de unos instantes el lugar volvió a la normalidad, y nadie más volvió a observarlos.


El receso terminó, comenzaba el segundo bloque de clases y justo estaba escrito en el horario que tocaba Biología, “Kagome chan, nos vemos a la salida”, le dijo su amiga despidiéndose de ella con la mano mientras se iba con los otros dos jóvenes que ya se habían despedido de ella, la muchacha corrió al baño de damas y al entrar se dio cuenta que habían muchas chicas aglomeradas en la puerta, “que esta sucediendo, por qué no entran?”, preguntó y una de ella volteó, “Kikyou esta en el lavabo, nadie se atreve a acercarse a ella”, la joven levantó una ceja indignada, acaso estaban bromeando?, se empinó un poco y observó que el interior del baño estaba desierto, solo estaba ella lavándose las manos y el rostro, mirándose al espejo. Movió la cabeza de lado a lado y se abrió paso entre la multitud, tenía muchas ganas de ir al baño y no entendía cual era el problema en utilizar un servicio higiénico, no era como si ella se la fuese a comer o algo parecido. Ante los sorprendidos suspiros de las demás jóvenes Kagome se introdujo en el baño, entro a una de las casetas y luego salió para lavarse las manos, en todo el transcurso la famosa Kikyou seguía ahí, mirándose al espejo, arreglando sus largos cabellos negros con esas manos blancas y delgadas adornadas por largas uñas muy bien limadas y cuidadas. Se paró a su lado y lavó sus manos, no entendía de que podían tener miedo las otras muchachas, se dirigido al secador que estaba al lado de la puerta, cuando de pronto escuchó la voz de aquella mujer, era casi un susurro, parecía demasiado madura para su edad, demasiado sombría, “muévete”, la joven volteó, “disculpa?”, le dijo, “he dicho que te muevas”, le volvió a decir.


Kagome sacudió sus manos y la observó directo a los ojos, una de las cosas que más detestaba eran las personas mal educadas, “no creo haberte dado la suficiente confianza como para que me trates de esa manera”, le dijo muy serena sin siquiera levantar la voz, la muchacha se acercó unos milímetros a ella, era más alta, unos diez centímetros más alta por lo menos, “desaparece”, le dijo y Kagome ni siquiera se inmutó, “no creo que te quite algo ser un poco educada, hay maneras de dirigirse a las personas”, las muchachas que estaba observando todo el intercambio parecían temblar al escuchar las palabras que Kagome le dirigía a la estilizada y pálida joven, no podían creer que alguien la estuviese poniendo por primera vez en su sitio.


Kikyou estaba comenzando a perder la paciencia, que se creía esa insignificante humana, quien se creía que era para hablarle de esa manera, si ella quería de dos movimientos podría asesinarla, estaba comenzando a hartarse de la posición en la que los había puesto Inu Taisho sama, tendría que hacer algo, pero primero debía deshacerse de esa molesta y altanera mocosa. Estaba a punto de darle un buen empujón para dejarla en el suelo y que se diera cuenta cual era su lugar, pero en un extraño suceso ella la cogió de las manos, “no te atrevas a tocarme”, le dijo soltándola con algo de brusquedad y caminando rumbo a su aula. La pálida mujer cerro sus manos fuertemente en dos puños, avanzando sin necesidad de decir una palabra, todas las presentes le abrían paso, aunque sorprendidas por la manera en la que se habían desenvuelto los hechos, aún no tenían el valor para enfrentarse a ella, “maldita mocosa”, susurró dirigiéndose a la clase que le tocaba se encargaría de ella como fuese posible. Una sonrisa maliciosa apareció en sus finos y pálidos labios, ya tenía una idea de a quien recurrir.


Kagome caminó por unos instantes sin saber a donde iba, cuando agarró las manos de aquella mujer tuvo que controlar la necesidad de soltarla al instante, estaba completamente congelada, era como si hubiese metido sus manos en un cubo de hielo, se había quedad extremadamente atónita, sin embargo, la irritación que estaba sintiendo por el comportamiento de esa mujer le ganó al susto que pasó. Quien se creía que era para tratar a las personas así?, la muchacha resopló un poco de aire, moviendo la cabeza de lado a lado, no iba a dejar que una tontería le malograra el día. Cuando llegó a la puerta del salón que se le había sido asignado tocó, le abrió la profesora, una señora algo mayor quien le sonrió, “Kagome Higurashi no?”, le preguntó, ella asintió apenada y se disculpó por la tardanza, la maestra acomodó los lentes que llevaba y observó si había algún asiento vació para su nueva alumna en el laboratorio, “ah justo ahí, puedes sentarte al lado de Sesshoumaru Taisho”, la joven pareció paralizarse al levantar la mirada y observar que efectivamente el único asiento vacío estaba al lado de él. La observaba con una expresión ilegible, es más, parecía no tener expresión alguna en el rostro, Kagome caminó a paso lento a su asiento, estaba algo nerviosa.



Hola, bueno como me aconsejaron he tratado de separar más los parrafos, disculpen si no les gusta mucho la manera en que escribo, pero es que a veces me explayo mucho y por eso se me alargan los parrafos. Bueno intentaré achicarlos para que sea más fácil leerlos (: espero que no les aburra mucho la historia y la sigan leyendo.

Como respuesta a Rachel Ferrer: la verdad es que no creo que se considere como plagio porque antes de comenzar a escribir he aclarado que me he basado en la película Crepusculo porque la he tomado como inspiración para mi historia, también he aclarado que tomaré algunas de las ideas de la película y las mezclaré con las mias, no es la historia identica (: Además si esto se considerara plagio las personas que escriben fics inspirandose en algun capitulo de la serie o tomandolo como punto de partida para su historia también lo estarían haciendo, creo que mientras aclares que etsas tomando algunas ideas prestadas y que no son tuyas no estas plageando (: igual gracias por leer el primer capitulo !


Editado por Shammy_chan en 08-ene-2009 a las 10:59 .