Publicado 10-nov-2008 a las 09:18 por Descard (≈¤El Reino de la Decadencia¤≈)
Actualizado 11-nov-2008 a las 07:01 por Descard
-Antes de comenzar con el artículo en si, quiero pedir disculpas por tardarme tanto en poner nueva página, no me he sentido muy bien, pero algo que he notado es que hay ya una considerable cantidad de personas que me leen, así que me comprometo con todos tener más actualizado esto. Como no tengo nada nuevo y poco tiempo para lograr algo, estaré poniendo antiguos escritos que no he subido a este reino, el reino de ustedes. Comenzaré con un artículo sobre nuestro gobierno aprovechando que se aproximan las elecciones regionales-.
"...Socialismo, aquel sueño tan galante de un mundo prorrateado, en paz y libertad, y donde el pueblo tiene la palabra. Aquel mismo que enamoró la mente de un militar del ejército venezolano que a la postre sería llamado cariñosamente como “mi comandante”. Pero ahora sé que hay que juzgar a la gente por sus acciones y no por sus ideas. Aquel pensamiento se desvió o transformó pues reposó en una persona que aunque muy inteligente también es tan egoísta y algo pancista que no ha entendido aquella sana información de que todos somos diferentes, que algunas cosas son subjetivas y que por lo tanto muchos no queremos todo, absolutamente todo, lo que se le ocurre a él para el país que gobierna con mano suave pero poderosa y moldeadora a la vez como si de su propio clon se tratase. Dicha doctrina terminó siendo la de un país donde todos somos de clase media tirando hacia media baja, donde sólo es feliz quien piense como el señor presidente, es decir él y -en parte- su mejor amigo. El señor Chávez ha sabido como hacer rico al estado, pero no nos ha brindado lo que realmente esperábamos cuando ilusionados muchos hicieron un voto para ese momento revolucionario: Disfrutar de la calidad de vida americana. Esa que permite a los afortunados regocijarse con la riqueza sin ninguna clase de preocupaciones, lo que para bien o para mal debe ser nuestro objetivo en la vida según nos ha enseñado nuestro actual sistema social. Para algunos una idea maligna, y puede ser, para otros, simplemente humano, y que más da si lo es, pero ahora que vivo en carne viva su lado antagónico, y ver que en vez de procurar buscar la mejor calidad posible, ahora tengamos que preocuparnos por servir aunque sea una vez en la semana algo que no sea pollo, carne o pasta en nuestras mesas, me parece que las grandes y egoístas mentes norteamericanas sí nos brindaban el mismísimo paraíso elaborado por la mano de Dios. Por lo menos para los que tienen la oportunidad de participar en tan afanosa carrera.
Pero bueno, lo bondadoso de la democracia es que podemos deshacer todo y comenzar de nuevo, casi siempre es así, pero en este caso no es tan simple. Vivimos en una especie de fascismo autoritario últimamente tirando a totalitario y que si seguimos así esta etiqueta quedará corta, pero tenemos que soportarlo, pues aunque vivimos nuestras vidas tranquilamente, a la hora de participar en la democracia no somos más que infecundas marionetas - ¿democracia? -. Prácticamente “tenemos” que perpetuar a Chávez y su gente en el poder, y sé que hablo por un buen porcentaje de los que votaron a favor del comandante que lo hicieron porque no hay otra. Pues es verdad que una parte de la culpa viene de los millones de simpatizantes incondicionales del gobierno que no tienen mucho que perder ni lujos que heredar, pero otra GRAN –y valen las mayúsculas- parte la tienen los mismos líderes opositores que no pueden o simplemente no les sale de las bolas querer hacer algo bueno, decente y efectivo para que un relativamente enorme porcentaje de personas no voten con dolor y presentimiento como yo lo haría. Al contrario, todas las oportunidades que han tenido de demostrar algo a la patria han terminado en campañas mediáticas, golpe de estado, muertes, etc. Y hasta han sido capaces de culpar a los demás, y como sabemos, mientras los ánimos estén caldeados cualquiera puede tener la razón, pero no funciona cuando podemos ver en paz y hacer contacto con la realidad.
Y así estamos hoy los venezolanos, bajo el regazo de alguien que dice dar poder al pueblo con la intención de colmarse de ello. Ahora con toda seguridad les tocará cambiarse el nombre a algunos, otros no podrán brindarles a sus hijos el fruto de sus trabajos y mi familia tendrá que pagar mucho en impuesto al lujo. Pero aún algunos tenemos en lo más profundo la vaga esperanza de que algún día seamos algo así como otra China. Aquel país censurado, amordazado, cercenado, torturado y viviendo una dictadura disfrazada, pero, a pesar de los contrastes, con mucha gente feliz pues ahora pueden comprar más cosas, llegar más rápidos a sus destinos gracias a incontables carreteras, disfrutar de una cultura muy rica dado que los talentos tienen la oportunidad de pulirse, tener muchas felicidades en los eventos deportivos, y lo más importante, educarse bien y gozar de buena salud..."
|