
|
Hola a todos los usuarios que visitáis esta sección de cemzoo. Este será mi primer fic, por lo que acepto todo lo que me tengan que decir sobre él. Gracias Bass por animarme a publicarlo, por eso te dedico el fic y te regalo el personaje principal. Disfruten de mi fic. *Primera noche. Era una noche preciosa. Podía oírse el batir de las alas de los Zubat y el murmullo de los Hoothoot por todo el bosque. En el cielo, se distinguía un baile de luces procedente de la danza del cortejo de los Volbeat. Bajo este espectáculo maravilloso, un anciano golpeaba un par de piedras para poder encender un pequeño fuego en la entrada del bosque, a las afueras de su pequeño pueblo, y esperaba con ansias la llegada de sus pequeños amigos. El fuego empezó a brotar y pronto se escuchó el crujir de los leños. - ¡Señor John, señor John! El anciano dejó sus ocupaciones con el fuego para ver quien le llamaba. A lo lejos, cinco jóvenes se acercaban ayudados por la luz de una linterna. - ¡Ah! Ya estáis aquí. ¿Qué os ha pasado? Ya he encendido el fuego -preguntaba preocupado. - Lo sentimos, es que el Pachirisu de Alina se asustó con los ladridos de mi Growlithe y tuvimos que ir a buscarlo -se disculpaba Kilian. - Vaya, pero veo que al final lo encontrasteis -decía mientras acariciaba la cabeza del Pokémon ardilla que estaba en brazos de su entrenadora - bueno ahora que estamos todos aquí podemos empezar. Dicho esto, el anciano se sentó en una roca que hacía de asiento, mientras que los cinco chicos se acomodában en el suelo alrededor del fuego, esperando a que el anciano empezara a hablar. - ¿Qué historia nos contará hoy, John? - preguntaba Álvaro muy impaciente. El anciano dejó escapar una pequeña carcajada -No seas impaciente, todo a su tiempo. El hombre cerró sus ojos para poner en orden sus ideas y elegir bien sus palabras. Pasados unos segundos, volvió a abrirlos y comenzó su relato. - Os voy a contar una vieja leyenda que ocurrió hace muchos siglos atrás. Por aquel entonces, los humanos creían que los Pokémon's eran criaturas malvadas porque poseían extraños poderes, tales como lanzar fuego por la boca, la capacidad de crear copias falsas de sí mismos o hacer que la gente se durmiera con un bello canto. Todas esas cosas, que hoy consideramos habilidades maravillosas, convertían a los Pokémon's en hijos del diablo. Con el fin de acabar con semejante amenaza, los humanos persiguieron a los Pokémon's como a una plaga que hay que exterminar, mataron cientos de ellos durante años, los Pokémon, que no entendían el por qué de ésta guerra, se refugiaron en los bosques, en las montañas y en muchos otros lugares donde no hubiera humanos. Aún así, hubo algunos que no quisieron huir y se enfrentaron a la amenaza que los estaba eliminando, por lo que la guerra entre humanos y Pokémon's duró muchos años. La guerra acabó cuando los Pokémon acabaron por rendirse y huir a donde no fueran descubiertos. A partir de ese momento estos seres maravillosos dejaron de verse, hasta que las personas creyeron que se habían extinguido y por fin llegó la paz al mundo. ************************************************** *********************** - ¿Cómo pudieron hacerles eso a los Pokémon's? -Alba lo decía con un tono triste mientras miraba a su Eevee recostado a su lado. - No lo sé -terminó diciendo Kilian, que miraba también a su Growlithe. Hubo un breve silencio, quizá en memoria de aquellos Pokémon's injustamente "exterminados", hasta que alguien rompió el silencio. - ¿Y esa es toda la historia? -Dash parecía desilusionado. - Claro que no, todo lo contrario, la verdadera historia comienza ahora. ************************************************** *********************** El sol aparecía detrás de las montañas del Mensajero, y su luz empezaba a entrar a través de las ventanas de la vieja y descuidada casa de Bass, situada al pie de la montaña. Sin embargo, la familia de agricultores que allí vivía, hacía más de una hora que estaban despiertos y trabajando en el campo de trigo. Todos los miembros de la familia trabajaban duro todos los días para ganar un dinero, que aunque no era mucho, les daba para comer. Bass tenía catorce años, era el benjamín de la familia, tenía una hermana mayor, Dailin, de dieciséis años y unos padres ya mayores. Él era un chico rubio de ojos azules y de estatura normal, trabajador y siempre dispuesto a ayudar a su familia y a quien lo necesitara. Siempre fue muy soñador, desde pequeño escuchaba las historias de su abuelo sobre los Pokémon's que habitaron allí tres siglos atrás, Bass soñaba con encontrarse algún día uno, no importaba cual, sólo quería conocerlos. Él no les tenía miedo, siempre les atrajo esos seres. - Bass, ya casi es hora de comer, ¿descansamos un rato? -decía una voz cansada mientras dejaba la pesada hoz en el suelo. - Claro papá, Dailin debe estar a punto de llegar con el almuerzo -su voz también parecía algo cansada, soltó la hoz y salió del trigal, donde su padre le esperaba ya a la sombra de un gran árbol. Bass se sentó junto a su padre y empezó a mirar al cielo durante un rato. Su padre lo miraba mientras sonreía. Su hijo volvía a soñar despierto, siempre que tenía un segundo libre, soñaba y eso era algo que le preocupaba, no podía vivir siempre en un mundo imaginario. Tenía que empezar a ver la realidad. - Bass, ¿otra vez soñando con los Pokémon's? -tenía un tono de enfado pero el carácter alegre y soñador de Bass impedía que éste se pusiera serio. - Lo siento papá, pero es que no puedo evitarlo. Me encantaría ver un Pokémon algún día, sería genial -esto último lo dijo mirando al cielo, con una sonrisa que nadie podría borrar. - Pero hijo esos seres son malvados y peligrosos, además ya no hay, se extinguieron hace años -insistía. - ¿Cómo lo sabes? Quizás eran seres buenos pero las personas los juzgamos injustamente -Bass no se daba por vencido. El hombre se le quedó mirando sin decir nada, nunca conseguiría que su hijo recapacitara y dejara de ser como es. Su silencio fue su rendición. Bass sonreía feliz, había vuelto a dejar a su padre sin palabras. - ¡Mira es Dailin! -el joven se levantó y corrió hacia su hermana para ayudarla con la pesada cesta. - Bass te he dicho muchas veces que yo puedo sola -ella se quejaba, no le gustaba que su hermano pensara que era tan débil. - Lo sé -le dijo con una sonrisa mientras le quitaba la cesta y volvía junto a su padre. Dailin ya estaba acustumbrada a ese tipo de actos por parte de su hermano, Bass sabía que no era débil pero aún así quería ayudarla. Él siempre la ayudaba en todo y, aunque a veces discutían, ella agradecía la forma de ser de su hermano. Dailin tenía el pelo largo y rubio como el de su hermano, pero tenía los ojos oscuros, pocas veces no tenía un sonrisa en su rostro y, aunque lo ocultaba, a ella también le parecían fascinantes los Pokémon's. Bass empezó a sacar los escasos alimentos de la cesta, un trozo de pan, queso y un poco de leche completaban el almuerzo de aquel día. Dailin servía la leche mientras ellos comían. Bass terminó antes y se recostó en la hierba mirando el cielo, volvía a soñar. Después de comer, Bass y su padre volvieron al trabajo hasta bien entrada la noche. Al volver a casa les esperaba su familia y una cama donde poder descansar toda la noche. Bass estaba tan cansado que no tenía ganas ni de cenar, se metió en su cuarto y cayó literalmente sobre su cama de paja. Sin embargo a pesar de estar muy cansado no conseguía dormise y cuando lo logró... --------------------SUEÑO DE BASS----------------------- - ¿Dónde estoy? -se preguntaba Bass. El lugar era muy extraño, era como si estuviera consumido por la misma oscuridad. No se veía nada, sentía un frío asolador. Es como si estuviera sólo en el mundo. - ¿Papá? ¿Mamá? ¿Dailin? - Bass empezaba a asustarse, no le gustaba la idea de estar sólo- ¿Hay alguien? De repente una luz cegadora inundó todo el lugar, Bass no podía ver nada. Y de pronto una voz empieza a hablar. Bass no lo entendía era como si hablase en otro idioma, pero poco a poco comenzó a comprender lo que decía con claridad. - Bass... Bass... -decía una voz seria. - ¿Quién eres? -Bass lo decía con las manos en sus ojos, todavía no veía bien a causa de la luz cegadora. - Sé quien eres y lo que deseas... -continuaba. - ¿Cómo? -Bass estaba desconcertado. ************************************************** ********* - ¿Y entonces qué pasó? -Kilian estaba emocionado. - Ya es muy tarde, será mejor que volváis a casa y mañana seguiremos -comunicaba John. - ¡¿Pero no puedes dejarnos así?! -se quejaba Dash. - Tiene razón -decían los demás. - Lo siento, pero vuestros padres se preocuparán sí tardáis más, además así me aseguro de que volveréis mañana para escuchar el resto de la historia -John cogió un cubo de agua fría y lo volcó sobre el fuego. Éste rápidamente se consumió y el humo comenzó a ascender al cielo. Los cinco jóvenes se rindieron y se marcharon a casa, acompañados por John. Todos estaban ansiosos de que llegara el día siguiente, para poder saber lo que pasaba. Pero para ello debían esperar. CONTINUARÁ... Editado por melody en 26-jul-2008 a las 10:27 . |
![]() Sólo debes confiar en tí mismo, y ser el solitario que debes ser... |
|
Aquí traigo la continuación. *Segunda noche Esa noche no era tan hermosa como la otra vez, el cielo estaba nublado y éstas ocultaban la luna, pero no había riesgo de lluvia. Esta vez los chicos llegaron temprano al típico lugar de reunión. Allí les esperaba John, sentado en su asiento habitual. Los jóvenes se sentaron alrededor del fuego sin parar de mirar al anciano. John captó el mensaje, querían que empezara de inmediato y así lo hizo. ************************************************** ***** ---------------SUEÑO DE BASS---------------- 2ºPARTE. - ¿Quién habla? -Bass ya no sentía miedo, todos sus temores desaparecieron en el momento en que apareció aquella luz, que trajo consigo un agradable calor. - Necesitamos tu ayuda, por eso te concederé tus deseos... -quien hablaba parecía no escuchar lo que Bass le decía. - ¿Mis deseos? -Bass volteó, la voz procedía de detrás suyo. El joven intentaba ver quien era, la voz procedía de donde mismo que la luz y ésta no le dejaba ver. Pero pudo distinguir un cuerpo, sin embargo ésta no parecía humana, pero Bass no era capaz de darle una definición. De repente la luz se hizo más intensa y se sintió una corriente de aire caliente, Bass cerró fuertemente sus ojos. ---------------FIN DEL SUEÑO------------------ Bass se despertó de golpe, todo sudado y cansado, como si hubiera recorrido kilómetros corriendo. Ya era de día y sin embargo nadie lo había despertado para ir a trabajar. Se levantó de la cama y pronto notó un mareo, que le obligó a sentarse de nuevo sobre su cama. Bass se frotaba los ojos y entonces recordó su sueño. Nunca había tenido un sueño tan extraño, casi parecía real. - ¿Cómo te sientes? -preguntaba una voz delicada y dulce a la vez. - ¿Cómo? Em, pues un poco mareado -le contaba a su madre que acababa de entrar en su habitación. - Has tenido fiebre esta noche, no parabas de quejarte en sueños, parecía que tenías una pesadilla -le comunicaba ella, para que su hijo estuviera la día -He intentado despertarte muchas veces, pero parecía que no querías despertar. - ¿Sí? La verdad es que he tenido un sueño muy raro y sentí miedo al principio -él seguía preguntándose que pasó y quien era aquella extraña figura- ¿Y papá? - Tu padre se fue hace rato a trabajar -le decía mientas comprobaba la temperatura de su hijo- Y no, sé lo que estás pensando y no. Hoy no irás a trabajar, aún tienes fiebre, así que quédate en tu cama hasta la hora del almuerzo -su madre ponía punto y final a la conversación, sin dejar siquiera que Bass se defendiése. Bass no tuvo opción que ceder. Se quedó toda la mañana en su cuarto, aunque tenía poca fiebre y se sentía bien. Por tanto, decidió salir a escondidas de su casa y tomar el aire. Esquivó a su madre y corrió hacia la pradera donde nadie le encontraría. La pradera estaba bastante más cerca de las Montañas del Mensajero que su casa, era bastante amplia, había muchas flores por todas partes y un bosque al final de esta donde comenzaban las montañas. Bass nunca había ido más allá de las montañas, sólo su padre, para ir al pueblo que está en mitad de ellas. Se acercó a un pequeño arroyo que había en medio de la pradera. El agua corría sin detenerse, y producía un agradable sonido. Bass se sentó junto a éste y empezó a relajarse con esa especie de música. Después de un rato se levantó dispuesto a volver a su casa. Seguro que su madre ya se había dado cuenta de su ausencia y estaría preocupada. Volteó en dirección a su casa, dando la espalda a las montañas. Pero un ruido sordo le hizo mirar hacia ellas nuevamente. Miró hacia la entrada del bosque, el ruido había venido de allí. El joven no sabía sí debía ir a mirar, podría ser alguien que necesitase ayuda, con esta idea corrió en dirección al bosque. Salró el arroyo, pues el bosque estaba al otro lado, por suerte el caudal de éste no era muy grande. Se paró delante del bosque, ¿debería entrar? Se preguntaba, pero entonces oyó un grito procedente del interior. - ¿Qué habrá pasado? -el chico se asustó ante tal grito, parecía que alguien necesitaba ayuda pero... ¿debía ayudarlo? No tuvo tiempo de pensar mucho, cuando se dio cuenta ya estaba corriendo y adentrándose en el bosque. Éste era muy denso, pues nadie entraba ahí desde hacía muchos años, por esa razón le costaba avanzar. Tropezó y cayó muchas veces, pero los gritos de aquella persona, hacía que Bass no se detuviera, aunque le sangrara por la última caída. De repente los gritos cesaron, y Bass ya no supo por donde debía ir, ya no tenía el sonido de guía. Decidió adentrarse un poco más, por sí de casualidad lo encontraba. Después de más de media hora de caminata a través del bosque, se dio cuenta que se había adentrado en las Montañas del Mensajero. Bass se rindió no encontraba a nadie y ya no se oía nada, por tanto volvió sobre sus pasos. Pasó una hora y Bass seguía en el bosque, se acercaba el anochecer y el sentía que se había perdido. Se paró a descansar un rato y analizar la situación. La salida no debía estar tan lejos, había caminado sobre sus pasos todo el tiempo pero, ¿se habría desviado del camino correcto? Bass estaba ya muy cansado y además tenía mucha sed, ¡cómo anhelaba el agua del arroyo en ese momento! Pero pensar en eso sólo le hacía tener más sed, así continuó hacia donde creía que estaba la salida. La nocher cayó sobre él rápidamente y Bass sentía como la fiebre le aumentaba, su madre tenía razón no debió salir de casa, ahora lo lamentaba. Por culpa de la noche y la fiebre Bass no podía dar un paso sin tropezar y caerse. Empezaba a ver borroso, la vista se le nublaba de vez en cuando hasta que al final cayó desmayado de la fiebre. Bass abrió lentamente sus ojos, y lo primero que vió fue la luz de una pequeña lámpara de aceite, que estaba en una mesita a su lado. Miró a su alrededor, al fondo de la habitación había una chimenea sin encender. Se incorporó en la cama para ver mejor, la casa era pequeña y sólo tenía una habitación princiapal, una silla junto a la chimenea, algunos muebles, un par de camas y una mesa en medio con algunos taburetes, la completaban. Además las tablas de madera de las paredes eran viejas, y la casa parecía bastante descuidada. - Veo que ya te despertaste - un chico acababa de entrar en la casa, no era mucho mayor que Bass, como mucho debía tener la edad de su hermana- ¿Cómo te sientes? - Pues, quitanda que la cabeza está apunto de explotarme, creo que me siento mucho mejor -Bass le sonreía, aunque aún estaba un poco confuso- Pero, ¿dónde estoy? El joven desconocido cogió un taburete situado junto a la mesa y se sentó junto a Bass. El chico no tenía el pelo muy corto, aunque no llegaba a largo, de color blanco y unos ojos penetrantes de un color perla especial. Al acercarse, Bass pudo observar en su cuello un collar con un extraño símbolo, parecía de plata, no obstante, el chico no tenía aspecto de tener mucho dinero. - Estás en mi casa -empezó- te encontré en mitad del bosque inconsciente y delirando de fiebre -lo decía muy serio, casi parecía que te iba a comer en cualquier momento con aquellos ojos tan penetrantes, a Bass le dio miedo. - ¿Me desmayé? -preguntaba después de unos segundos de incomodidad por su mirada. - Así es -el joven se levantó para cerrar la puerta que dejó abierta anteriormente- Me llamo Kennedit -miró fijamente al que ahora ocupaba su cama, obviamente esperaba una respuesta. - Ah, bueno... yo soy Bass -le costaba seguir- Kennedit gracias por ayudarme -decía mientras salía de la cama- pero tengo que irme mi familia debe estar muy preocupada por -fue interrumpido pues Kennedit puso la mano en su frente. - Aún tienes fiebre -decía- no deberías irte hasta no estar bien del todo o podrías tener otra recaída. - No de verdad estoy bien y no quiero aprovecharme de tu hospitalidad -insistía. - No digas tonterías te puedes quedar el tiempo que necesites, además es de noche, y lo que no te he dicho es que mi casa está en mitad del bosque -le comunicaba a Bass el cual volvió a sentarse sobre la cama bastante triste. - ¿De noche? Pero, ¿sí era de noche cuando perdí el conocimiento? -Bass no comprendía pero era cierto, miró hacia una ventana y efectivamente afuera estaba oscuro. - Dormiste un día entero -le explicaba- Te recomiendo que pases aquí la noche y mañana dependiendo de como te encuentres te llevaré a la salida del bosque -se lo proponía sonriendo. - ¿Sabes? Creo que te haré caso, me quedaré esta noche -a Bass ya no le parecía tan malo aquel chico, tan sólo le dio mala impresión, pero el sólo quería ayudarle. - Bien -asentía contento, hacía mucho que no tenía visitas- ¿Tienes hambre? Voy a preparar la cena. - ¿Qué sí tengo hambre? -obviamente era una pregunta retórica- llevo casi dos días sin comer -dijo riendo y Kennedit le acompañó. Kennedit preparó una comida de la cual Bass repitió varias veces. Luego ambos se fueron a dormir. Aunque Bass tenía muchas cosas que preguntarle a Kennedit, él conocía el bosque y quería saber si sabe algo de aquella persona que gritó, pero que nunca llegó a ver. ************************************************** ******** - Vaya ese Kennedit es muy misterioso, ¿verdad? -preguntaba Alvaro a Kilian y Dash. - Pues a mí me pareció muy guapo tal como lo describió usted, John -decía Alina ilusionada. - Opino igual -Alba se ilusionaba lo mismo que Alina. - Chicas... -decían al unísolo los tres chicos, como diciendo que ellas no piensan en otra cosa. - Bueno aquí lo dejamos, es hora volver a casa -comunicaba John mientras se sonreía por la actitud de sus oyentes. CONTINUARÁ... |
![]() Sólo debes confiar en tí mismo, y ser el solitario que debes ser... |
|
holap siguela por fissssssssssssssssssssss. |
|
Hola Pues mira, yo venia a leer historias que no estubieran tan avancadas pero ¡No manches! Este es un fic exelente, muy bueno, ¿Segura que es tu primero? no te creo Es de los mejores que he leido, casi no tiene errores, de hecho solo hay algunas confuciones pero no hay errores Pues sigue asi con los demas cap Seguire leyendo cahu |
|
Se despide el Rey de los atrasos, El sultán de los errores, El maestro de las estupideces, El único ser tan entupido para no repetirse ¡¡Not-Good-Boy!!
Pasen y digan que tan malo es mi fic aqui en http://foro.cemzoo.com/f11-relatos-e...mon-quest.html |
|
Cita:
Este es un fic exelente, muy bueno, ¿Segura que es tu primero? no te creo
Creéme es el primero que hago. Aquí está la continuación. *Tercera noche Cuatro de los cinco jóvenes y sus Pokémon's se dirigían al lugar de reunión de siempre. Abandonaron el pueblo para ello, y se dirigieron a la entrada del bosque. Donde se suponía que John les estaba esperando como siempre. Pero cuando llegaron allí, no había nadie y el fuego estaba apagado. - ¿Dónde está Kilian? -preguntaba Alvaro a los demás. - Tenía que ayudar a su padre, dijo que vendría enseguida -contestaba Dash. - ¿Y a quién le importa eso? -se quejaba Alba- Yo quiero saber donde está John, es muy raro que no haya venido. - ¿Por qué tratas así a Kilian? -preguntaba Dash. - Eso no es asunto tuyo -Alba ponía punto y final a su interrogatorio. - Pues yo creo que está enamorada de Kilian -le comentaba Alvaro a Dash por lo bajo. - ¡¿Se puede saber que has dicho Alvaro?! -Alba lo había oído todo. Alba estaba a punto de demostrarle a Alvaro lo cerca que estaba el país vecino, cuando una voz hizo que se detuviése. Alguien se acercaba a donde éstos estaban y venía corriendo. - ¡Chicos! -Kilian acababa de llegar al lugar, acompañado por Growlithe. - Hasta que por fin llegas -dijo Alina. - Sí, pero -se dio cuenta de algo- Alba, ¿por qué estás ahorcando a Alvaro? -Kilian sentía que se había perdido algo. - ¿Qué? -Alba se dio cuenta que todavía tenía sujeto al pobre de Alvaro, esta se sonrojó y soltó al chico- Por nada, por nada -acabó diciendo. - Bueno yo sólo quería avisarles de que John no vendrá hoy -comunicaba Kilian a sus amigos. - ¿Por qué? -Dash no lo comprendía. - Mi padre me dijo que John está enfermo, sólo es un resfriado, pero no podrá contarnos hoy la historia -decía decepcionado Kilian. - ¿Y por qué no vamos a verle? -proponía Alina mientras cogía en brazos a su Pachirisu- Seguro que se alegra de vernos. Todos asitieron y caminaron sobre sus pasos de vuelta al pueblo. Aún era temprano y el sol no se había ocultado por completo, sin embargo las farolas ya estaban encendidas. Los chicos caminaron atravesando el pueblo hasta el extremo opuesto del lugar de reunión, que era donde estaba situada la casa de John. Al llegar se pararon delante de la casa, ésta tenía un pequeño jardín delantero, que parecía muy bien cuidado, lleno de flores y todo tipo de plantas. La casa no era muy grande, lo suficiente para una sola persona pues John nunca se había casado. Los chicos se acercaron a la puerta y tocaron el timbre. Entonces hubo un silencio que sólo estropeaba el sonido del timbre. Nadie les abría la puerta. - ¿Estáis seguros de que esta es su casa? -preguntaba Alvaro pues ellos nunca habían ido a casa de John. - Mi padre me dio la dirección, estoy seguro de que es aquí -le contestó Kilian. - Puede que John esté durmiendo -decía Alina. - Quizá... -dijo Dash decepcionado. - Bueno mejor vámonos -proponía Alba. Todos asintieron, estaban de acuerdo en que John debía descansar. Pero justo cuando dejaban atrás el maravilloso jardín, escucharon como alguien abría la puerta. Entonces voltearon y vieron a John. Todos se alegraron y corrieron a verlo. El anciano estaba muy contento por la visita, les dejó entrar y les sirvió un refresco a cada uno y un poco de comida Pokémon para Growlithe y Pachirisu que los acompañaban. - ¿Cómo se encuentra, John? -Alina fue la primera en preguntar. - Me encuentro mejor gracias, ya apenas tengo fiebre -el anciano agradecía la preocupación de los chicos. - Nos alegramos mucho -decía Alba sinceramente. - ¿Mañana podrá venir a contarnos la historia? -decía Alvaro después de terminarse el refesco. - Creo que no -los chicos lo miraron decepcionados- Porque ya que estáis aquí, ¿por qué esperar a mañana? -con esto los jóvenes se pusieron muy felices. Y el hombre se dispuso a seguir con la historia. ************************************************** **************** El sol apenas acababa de salir, no obstante, ambos jóvenes ya se encontraban despiertos y desayunando. Bass se encontraba mucho mejor, ya no tenía fiebre y estaba deseando volver a casa, porque su familia estaría realmente preocupada, después de todo llevaba casi dos días desaparecido. Una vez terminado el desayuno, Bass se disponía a salir de la casa de Kennedit por primera vez. - Sí que es verdad que está en mitad del bosque -decía mientras miraba a su alrededor, todo eran grandes árboles y vegetación por todas partes. Ni siquiera había un camino. - Ya te lo dije -decía Kennedit que estaba a su lado. - Oye Kenneit -Bass se puso muy serio y Kennedit lo notó- ayer... quiero decir horas antes de que me desmayase...esto... -Bass no sabía como explicárselo. - Suéltalo venga, ¿qué te detiene? -Kennedit se reía. - Es que no sé como explicételo... verás -comenzó- la razón por la que entré en el bosque fue porque -Bass volvió a ponerse serio- fue que escuche un grito, una persona gritaba dentro del bosque y no pude quedarme quieto, entré en el bosque pero nunca llegué a ver a esa persona -terminó. - Las únicas personas que hay en este bosque somos tú y yo, y yo no grité -de repente Kennedit se puso incluso más serio que Bass, parecía que le había molestado lo que había dicho su compañero. - Pero yo estoy seguro de lo que oí -insistía el joven. - Ya te he dicho que no hay -de repente fue interrumpido por un grito- Oh no, ahora no -Kennedit miró a Bass que no entendía. Kennedit sujetó la mano de Bass y se lo llevó a la casa. Una vez dentro Kennedit abrió un gran baúl que estaba junto a su cama y de allí saco una espada. - ¿Qué vas a hacer con eso? -Bass comprendía cada vez menos. - Tú quédate en la casa y no salgas hasta que yo vuelva -dicho esto Kennedit se dirigió rápidamente a la puerta, pero Bass quería una explicación. - Sí no me dices que pasa te seguiré para averiguarlo -Bass le amenazaba quería saber de una vez que ocurría. - No puedo explicértelo ahora, te lo explicaré cuando vuelva te lo prometo -Kennedit lo decía bastante apurado, a Bass no le quedó más remedio que ceder. Kennedit salió corriendo de la casa y se adentró en el bosque, iba tan deprisa que después de unos segundos ya no se le veía. Bass estaba muy confuso ¿qué acaba de pasar? se preguntaba. Pero hizo lo que Kennedit le dijo, se quedó en la casa sin saber que hacer. A las dos horas ya empezaba a desesperarse, ¿y sí le ha pasado algo? Bass se atormentaba con ese tipo de preguntas, llegó la hora del almuerzo pero no tenía ganas de comer. Se había limitado a sentarse en la cama a esperar a su amigo y estaba asustado, ¿volvería Kennedit? Eso era lo que deseaba Bass, porque se estaba volviendo loco de hacerse preguntas a sí mismo. Se acercó el anochecer, Bass estaba ahora sentado en un taburete, con las manos en la cabeza mirando al suelo. De repente escuchó un ruido fuera, el primero desde que se marchó Kennedit. Se acercó a la ventana y entonces vio como alguien se acercaba a la casa en medio de la oscuridad, pero parecía que le costaba avanzar. Bass abrió la puerta lentamente y miró mejor, entonces pudo ver quien era realmente. - ¡Kennedit! -Bass salió de la casa muy deprisa y acercó a él. Ahora se daba cuenta de el por qué le costaba avanzar, Kennedit tenía una herida en el costado, pero lo que más le impresionó fue su espada bañada en sangre. Bass le ayudó a llegar a la casa, una vez allí le tumbó en la cama y se dispuso a curarlo. - Siento haber tardado tanto -a Kennedit le costaba mucho hablar- no he podido llevarte a tu casa. - No hables de eso, lo más importante ahora es curarte, porque tienes que explicarme muchas cosas -le decía Bass, pero se dio cuenta de que Kennedit se había desmayado, quizás a causa del dolor. Bass se quedó toda la noche cuidando de su amigo, pues ahora era Kennedit el que tenía fiebre. Además la herida no dejaba de sangrar, él no era médico pero hacía lo que podía, se limitaba a cambiar los vendajes, esperando que la herida se cerrara un poco y así al menos no sangrara. ************************************************** ************* - Pobre Kennedit, me pregunto que fue lo que le pasó -decía Alina. - Vaya, parece que Kennedit tiene muchos secretos -decía Dash. - Puede que Kennedit sea el malo de la historia después de todo -comentaba Alvaro. - No digas tonterías, pero sí es muy bueno y ayudó a Bass -se quejaba Alba. - Pero debes admitir que la espada manchada de sangre es muy sospechosa -insitía Alvaro. - Bueno chicos no os adelantéis a la historia, pero -John miró el reloj de la pared- ya es muy tarde, será mejor que os vayáis a casa -terminó. Los chicos asintieron y salieron de la casa de John, se despidieron y quedaron para dentro de dos días en el lugar de siempre, pues John debía recuperarse. De camino a sus casas todos pensaban en la verdad sobre Kennedit, ¿sería mala persona como había confirmado Alvaro? Tendrían que esperar para saberlo. CONTINUARÁ... |
![]() Sólo debes confiar en tí mismo, y ser el solitario que debes ser... |
¡¡¡Se terminaron los epis!!, quiero leer más ¡¡¡QUIERO DOSIS DE MELODY!!! XD, no hay nada que corregir, solo esas confusiones estan muy buenos, te dedicas tanto hacerlo, si concursarás en "concurso literario" arrazarías con todos, eres la mejor Melody si yo tubiera ese don para escribir , explicas todo hasta como comen los personajes, ya hasta me gustaria meterme en tu historia jeje, *-* haz más eres mi idola, siempre aprendere de ti Melodybye bye |
ya lo pintare, tranquilos -w- no tengo ganas!!!
|
|
wow Melody *.* sos una genia!!! me encanta!!!!!!!!! eres master! quiero ser como tu!!! ![]() Bueno para corregir hay demasiado poco y solo son detalles,pero para que no estén esos "detalles" te recomiendo leas el capítulo una vez terminado Y solo eso Muy Bueno Tu Fic Adios! ![]() Atte.:queyko ![]() |
|
|
Cita:
si concursarás en "concurso literario" arrazarías con todos, eres la mejor Melody
No creo llegar a tanto. Bueno aquí está la continuación. *Cuarta noche Después de dos días de descanso, John se había recuperado del todo. Los jóvenes y sus Pokémon's llegaron pronto al lugar de reunión, y allí estaba John esperándoles con una sonrisa. Entonces todos se sentaron alrededor del fuego, para seguir con la rutina de siempre. - ¿Ya se ha recuperado del todo, John? -preguntaba Alina, siempre preocupada por la salud del anciano. - Sí, gracias -agradecía su preocupación- Ya estoy recuperado del todo y dispuesto a seguir con nuestra historia -comunicaba. - Genial, porque no he podido dormir estos últimos dos días, quiero saber quién es realmente Kennedit -Kilian no podía esperar. - ¡Ya tranquilo Kilian y deja que John empieze! -le ordenó Alba. - Ya te dije que está enamorada de Kilian -le decía Alvaro a Dash muy bajito. Alba le echó una mirada diabólica a Alvaro y éste prefirió cerrar la boca. - Bueno empieza ya, John, por favor -suplicaba Dash. - Por supuesto -confirmaba. ************************************************** *************** Aún era de noche, faltaba mucho todavía para que el sol saliera. Sin embargo, Bass estaba despierto y cuidando de su amigo. La herida de Kennedit había dejado de sangrar, pero aun tenía fiebre. Bass tenía mucho sueño pero no podía dormir, debía cuidar a Kennedit. Bass miró entonces hacia la espada, manchada en sangre, apoyada en la pared y sintió un escalofrío, ¿de quién sería aquella sangre? ¿Kennedit había matado ha alguien? Sintió miedo, ¿sería capaz de hacer algo así? Desvió la mirada de la espada y vio que necesitaba otra venda. Se puso a buscarla de inmediato, pero no la encontró, empezó a mirar en los cajones para buscar algo que usar como tal. Al abrir cierto cajón, encontró algo que le llamó la atención, era una figurita de madera con una forma muy extraña, era una especie de ratón que se sostenía sobre dos patas, con orejas muy largas y la cola en forma de rayo. La miró detenidamente durante un rato, era un ser extraño, Bass pensó, ¿podría ser un Pokémon? Y si fuera así, ¿de dónde la había sacado? La madera de la figura era bastante vieja, podría ser que la hubiera heredado de un antepasado. Pero, ahora que lo pensaba, Kennedit vivía sólo, nunca había tenido la oportunidad de preguntarle por su familia y acababa de descubrir que sabía menos de él de lo que pensaba. Decidió dejar la figura donde estaba y buscar la venda que buscaba desde un principio. El sol por fin salió y Kennedit empezaba a despertarse. Bass estaba sentado a su lado medio dormido, nunca antes se había desvelado. Kennedit al verle sonreía, intentó levantarse, pero aún le dolía mucho la herida, así que prefirió quedarse en la cama. - Hey, Bass -intentaba llamarle- despierta. -¡¿Qué?! -se despertó y empezó a frotarse los ojos- No me digas que me quedé dormido. - No -decía en un tono de risa- gracias por cuidarme toda la noche. - Cuando quieras -decía sinceramente. - Creo, -empezó- que te debo muchas explicaciones, ¿no? - Unas cuantas -decía riendo- pero ya me las contarás más tarde, ahora descansa. Bass se levantó dispuesto a preparar el desayuno. Después de desayunar, Kennedit intentó levantarse de nuevo ayudado por Bass, pudo hacerlo pero sólo para sentarse en una silla. Allí Bass volvió a cambiarle los vendajes. Mientras, Bass tenía algo que preguntarle a Kennedit. - Kennedit -comenzó Bass- cuéntame ahora que fue lo que pasó -le pidió. - Bass... -le dijo- no sé si debo decirtelo, es algo muy complicado de explicar y si te lo cuento, te meterás en un problema muy grande -le explicaba- es mejor que no sepas nada. - No puedes decirme eso -se quejaba Bass- me prometiste que me lo contarías, además quiero saber quién fue la persona que pedía auxilio -Kennedit se sorprendió con este último comentario. - ¿Qué pedía auxilio? ¿Cómo que pedía auxilio? -preguntó Kennedit. - Bueno tú mismo lo escuchaste, antes de que te fueras, la persona que gritó estaba pidiendo auxilio -le explicaba. - ¡Eso es imposible! -estaba confuso. - ¿El qué es imposible? -Bass estaba aún más confuso. - No, nada nada, olvidalo -Kennedit estaba pálido, no lo podía creer. - Ya Kennedit, por favor, me estás asustando -decía preocupado. - Creo que será mejor que te lleve a tu casa cuanto antes -Kennedit empezó a levantarse de la silla. Bass no lo permitiría, lo sujetó y volvió a sentarlo. No quería irse aún, no sin saber que pasaba. Después de insistir mucho, Kennedit no tuvo más remedio que ceder ante él. Estaba dispuesto a contárselo si éste prometía no decírselo a nadie y también que una vez fuera del bosque, no volvería a entrar. - Pero entonces no volveré a verte -le decía Bass un poco triste. - Es el precio a pagar -el también estaba triste- pero el bosque es muy peligroso, una vez fuera prométeme que no volverás a entrar bajo ninguna circunstancia -Kennedit estaba muy serio, lo decía muy enserio. - Está bien Kennedit, no volveré a entrar nunca más al bosque -le prometió- pero tienes que decirme que diablos pasa en este bosque y que fue lo que te pasó. - Está bien te lo contaré... -comenzó. ************************************************** *********** - Cómo bien sabes, los Pokémon's habitaron este mundo hace muchos siglos, pero los crueles ojos del hombre hicieron que éstos se extinguieran hace tres siglos. Mi familia siempre había convivido con ellos, desde antes de la gran guerra. Y durante ésta ayudaron a los Pokémon's a huir, porque sabían que no eran seres malvados. No sé si lo sabrás, pero fue el rey el que ordenó la extinción de los Pokémon's, al parecer porque no podía controlarlos a placer. Convenció a los demás reinos del mundo de que los Pokémon's eran seres malvados y por eso empezó la guerra. Los soldados descubrieron que mis antepasados ayudaban a los Pokémon's a escapar, por eso se ocultaron en este bosque, para ayudar a los supervivientes. - ¿Supervivientes? -Kennedit asintió- ¡Me estás diciendo que todavía hay Pokémon's vivos, y están en este bosque! -Bass no salía de su asombro. - Durante estos últimos tres siglos -continuó- mi familia siguió oculta en el bosque, y generación por generación hemos protegido a los seres que éste esconde. Para que nadie les descubriera. Pero el actual rey es igual de ambicioso que su antepasado, decubrió unos documentos de éste donde escribió que en este bosque aún podía haber Pokémon's. Entonces empezó a enviar soldados al bosque para cazarlos. Mis padres murieron cuando yo tenía cuatro años, a manos de los soldados, cuando intenban evitar que capturaran a uno. Mi abuelo me cuidó desde entonces, él fue mi única familia y también mi mentor. Me enseñó durante años a manejar la espada, para que yo pudiera seguir la tradición. Desgraciadamente mi abuelo murió hace dos años, desde entonces he protegido a los habitantes de este bosque. - Entonces fue eso lo que pasó ayer -Bass empezaba a comprender- fuiste a proteger a un Pokémon que estaba siendo atacado y te hirieron en la lucha. - Así es, no podemos permitirnos el lujo de dejar que un sólo soldado huya, sino les diría a todos que alguien está protegiendo a los Pokémon's en este bosque -le advertía- Tu eres mi amigo Bass, por eso confío en tí, sé que no se lo dirás a nadie -Kennedit le sonreía. - Puedes confiar en mí -lo decía muy en serio. - Ahora que ya sabes toda la verdad -dijo algo triste- debes marcharte -Kennedit se levantó con mucho esfuerzo. - Espera, Kennedit -hizo que éste volviera a sentarse- hay algo que no entiendo, dices que fuiste a salvar un Pokémon pero, ¿entonces quién pedía auxilio? -decía algo confundido. - No sé a qué te refieres exactamente Bass, -decía Kenndit- fue un Pokémon el que gritó pero, no te entiendo cuando dices que pedía auxilio. Sabes que los Pokémon's no hablan nuestro idioma, ¿verdad? -le preguntó. - Sí que lo sé pero, te juro que pedía auxilio -le decía muy serio. - Eso es imposible -decía extrañado- yo no le oí decir nada, no me irás a decir ahora que puedes entender a los Pokémon's -decía entre risas. - No digas tonterías -también rió- Bueno dejémoslo en misterio, y te repito que no tengo prisa por volver a casa, tú sólo descansa -le decía Bass sinceramente. Kennedit asintió, y quedaron que en cuánto se sintiera mejor y pudiera moverse, le llevaría a la salida del bosque. Kennedit se quedó todo el día en la cama descansando y Bass se ocupó de las necesidades de la casa. Al día siguiente, Kennedit insistió en que se encontraba bien y quiso llevar a Bass a la salida del bosque, Bass cedió y por la tarde ambos abandonaron la casa de Kennedit y pusieron rumbo a la salida del bosque. ************************************************** ************ - Ves como Kennedit sí era buena persona -le decía Alba a Alvaro. - Sí bueno, pues no lo parecía -se quejaba Alvaro. - No sólo es una buena persona, sino que además es un héroe para los Pokémon's que habitan el bosque -decía Dash emocionado. - Tienes razón -le acompañaba Kilian. - Bueno es hora de volver a casa -comunicaba John. CONTINUARÁ... Editado por melody en 02-ago-2008 a las 05:21 . |
![]() Sólo debes confiar en tí mismo, y ser el solitario que debes ser... |
|
Bueno antes que nada, quiero pedir perdón por tardar tanto, pero anduve falta de ideas. Pero al fin traigo la continuación. *Quinta noche Fue una larga caminata de una hora y media, por el camino, Kennedit por fin pudo preguntarle a Bass por su famailia, pues no había tenido oportunidad. Bass le dijo que no había mucho que contar, era una familia humilde y trabajaban en el campo. También le contó de la existencia de su hermana y éste se interesó por ella. - Y, ¿cuántos años tiene? -le preguntó. - ¿Para qué quieres saberlo? -le dijo Bass- Es un año menor que tú -Bass se detuvo y miró a Kennedit- Ni se te ocurra acercarte a ella -le dijo con una mirada de hermano protector, pero sólo bromeaba con él. - ¿Yo? -dijo Kennedit mirando hacia otro lado- nunca se me ocurriría -los dos se echaron a reír y siguieron caminando. Se acercaba el mediodía cuando por fín llegaron al final del bosque. Bass al ver de cerca la entrada, corrió hacia ella, con ganas de volver a ver la pradera que días antes dejó atrás. Al llegar, Bass no lo podía creer, se acercó al arroyo y al momento se tumbó en el suelo, era su modo de saludar al mundo que dejó hace tres días. Kennedit le miró, podía sentir la felicidad de su amigo. Se acercó a él, y le miró, al mismo tiempo que su cuerpo daba sombra al rostro de su compañero que aún seguía tendido en la hierba, admirando el cielo. - Bueno, -decía con una sonrisa, no parecía muy triste- creo que aquí es donde nos separamos. - Creo que sí -dijo mientras se levantaba, Bass sí tenía un tono triste- estoy seguro de que nos volveremos a ver algún día -aseguraba. - Yo también lo creo, pero hasta entonces, -decía mientras sacaba algo de su bolsillo- quiero que te quedes esto -Kennedit le entregaba la figurita de madera. - Esto es, -decía sin dejar de mirar la figura- ¿un Pokémon verdad? - Así es, -le confirmaba- creo que te gustó la noche que la encontraste en mi casa -decía- por eso quiero que te la quedes. - Pues muchas gracias, la verdad sí me gustó mucho, pero -Bass se dio cuenta de algo- oye, ¡se suponía que tú estabas durmiendo esa noche! -se quejaba de broma. - Se suponía -dijo sonriendo. - Como eres -decía entre risas- ¿Qué Pokémon es? - Un Pikachu -le contestó- lo hizo mi abuelo, era bueno en carpintería. - ¿De verdad? -dijo sorprendido- ¿Entonces no te importa dármelo? - No, claro que no, -decía- sé que está en buenas manos, cuídala. - Te lo prometo -decía apretando la figura del Pokémon contra su pecho. - Una última cosa, -dijo cuando estaba a punto de marcharse- recuerda tu promesa. - No te preocupes Kennedit, no diré nada -le aseguraba. Los dos amigos se despidieron, Kennedit volvió al bosque y Bass se quedó mirándolo, hasta que ya no se le veía. Entonces miró en dirección opuesta al bosque, donde debía estar su casa. Empezó a caminar, no tenía prisa, pero deseaba ver a su familia, después de todo había estado varios días desaparecido y estarían muy preocupados por él. Bass atravesó la pradera, y llegó al camino que llevaba a su casa. Cada vez estaba más cerca, y entonces allí estaba, su pequeña casa le esperaba un poco más adelante. Bass empezó a correr de la emoción, y llamó a gritos a su familia. Dailin estaba sentada al lado de la puerta, estaba triste, se le notaba que había estado llorando no hace mucho. De repente, algo la hizo mirar a la derecha de su casa, no lo podía creer. - ¡Bass! -gritó y las lágrimas volvieron a mojar su rostro. Dailin echó a correr hacia su hermano. Sus padres salieron de la casa, alarmados por el grito de su hija, y al igual que ella, corrieron hacia su hijo. Dailin estaba abrazada a su hermano, llorando inconsoladamente, y él, correspondiendo con gran afecto el abrazo, dejaba escapar pequeñas lágrimas. Sus padres lo abrazaron también y ellos tampoco pudieron evitar las lágrimas. Todos entraron en la casa, Bass tenía que dar muchas explicaciones, pero en ese momento sólo querían estar juntos, así que decidieron dejar eso para más adelante. La madre de Bass le preparó un almuerzo delicioso, para que su hijo sintiera que estaba de vuelta en casa -que debe haber comido por ahí- pensaba ella. - Estaba muy bueno, gracias mamá -agradecía Bass que no podía estar más feliz. - Bass creo que ahora nos debes muchas explicaciones -su padre estaba feliz por recuperar a su hijo, pero eso no quitaba que Bass hubiera salido de casa, enfermo y durante tres días, y sin decir nada a nadie. - Bueno pues... -Bass pensó, no le gustaba mentir a sus padres, pero había hecho una promesa a Kennedit, debía inventar algo- Os diré lo que pasó. Aquel día estaba yo en la cama, con fiebre, per |