OMG
ya vamos 60 post
y 3 paginas
estamos muy activos
bueno...
Gracias luki, si me fue de maravilla
Gracias por comentar acerca del one shot
Me encanta ese one shot 2j14c2, nunca me canso de leerlo
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La respuesta es que seria genial que atrapara un buizel no solo para su equipo seria tan penguin.
¿Que pasaria si Kengo viera llorar a Hikari y la consolara?
Editado por Sayu~ en 26-ene-2008 a las 07:22 .
Que linda firma cierto
Pues si apoyas a esta pareja y te gusta y/o odias al pearl o ikari
Momento MUY delirante para nosotros, K+D . Y ojalá que eso algún día pasase . Y sí, es verdad, ya llevamos 3 páginas :3 y 62 post con el mío . Y los dos one-shot al final me hicieron saltar más de una lágrima . Muy bien hechos . ¿Qué pasaría si Paul se pusiese a lanzar indirectas hacia Kengo e Hikari como en su día lo hizo Harley?
Pues más y más evidencias para el Penguin, y unos momentos más delirantes... . Menos Ikari, menos Pearl y más penguin ^^. Y las imágenes son muy lindas, Princess , y los videos muy RLZ >w<. Bueno, estuve pensando en una actividad para el grupo. Les mandaré un PM con mi MSN, me agregan y por MSN le diré la actividad, ok?
Muy lindos los fanfics!!
Las imagenes preciosas!!
Muy bien espero con ansia la actividad que propones.
¿Qué pasaría si a Paul le empezara a gustar Dawn y a Dawn él?
Soy puro Mexicano, nacido en este suelo, en esta hermosa tierra que es mi linda nación. Mi México querido, que linda es mi bandera, si alguno la mancilla le parto el corazón.
Bienvenido, Yili ^^, y por lo que veo tienes los mismitos gustos con los Shippings que yo , si quieres unirte solo envía la petición y te aceptaré . Y sobre tu pregunta, Princess... pues se empezaría a poner interesante la historia... quién sabe lo que podría pasar con esos 3 . ¿Cómo reaccionarían Kengo e Hikari si su madre empieza a hacer insinuaciones hacia ellos?
Bueno, como ya saben algunos seguidores de Pokémon, en la temporada D&P se ha visto que Hikari/Dawn tiene un amigo llamado Kengo o Kenny desde la infancia y recientes hechos hacen pensar que Kenny siente algo por Hikari/Dawn. esta pareja me llamó mucho la atención y no me parece mala idea que acaben juntos :3, así que abro un Fan Club para todos aquellos/aquellas que opinen como yo y les guste esta pareja ^^ se admiten todas las personas, siempre y cuando les guste esta pareja (ovbio ), y no vayan a registrarse para hacer cometido de SPAM, se ruega esto . Las líderes somos mi madre Kasu y yo, las inscripciones están abiertas así que ya os podéis empezar a unir. El cometido de este Fan Club también consiste en buscar aportes sobre esta pareja y no vendría mal dejar algún fan art para alegrar el día ^^. Bueno, plazo de inscripciones abierto desde ¡YA! . A disfrutar :3.
PenguinShipping es la creencia de una relación romántica entre el Alba y Kenny. Kenny y el Alba son amigos de niñez y son también rivales. Llaman a este shipping PenguinShipping debido al hecho que ambos tienen los miembros de la familia de evolución Piplup.
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Ellos
Spoiler
Incluso el pensamiento allí no es muchas insinuaciones como Kenny sólo apareció en 4 episodios, han mostrado a ello que él y el Alba están muy cerca el uno del otro. Kenny hasta llama a Dawn Dee-Dee (el japonés: Pikari).
Otro incidente que puede ser considerado como una indirecta está en Getting the Pre-Contest Titters Cuando Kenny ve el Alba en su vestido de competición él es momentáneamente mudo. Ella comienza a coquetear con Kenny y lo pregunta si él piensa que ella es bonita al que él se ruboriza y a toda prisa intenta cambiar el tema.
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Hikari/Dawn
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Spoiler
Edad 10
Género Mujer
Ciudad natal Twinleaf Ciudad
Región Sinnoh
Parientes Johanna (madre)
Clase Coordinador
Primer episodio ¡Después del Viaje de una Doncella! Inglés
Actor de voz(voto) Emily Jenness Japonés
Actor de voz(voto) Megumi Toyoguchi
Dawn es notable para su confianza, ya que ella siempre mira hacia el futuro más bien que hablar extensamente de sus errores. ¡En la versión japonesa, ella a menudo dice, " Daijobu! ¡" Aunque no coherentemente traducido en el inglés doblen al principio, ella comenzó a con regularidad usar " Ninguna necesidad de preocuparse! ".
Ella tenía una bicicleta, pero como las bicis de Misty y May, Pikachu de Ash lo destruyó con su Rayo. Sin embargo, ella no mencionó esto a la Ceniza hasta más de 30 episodios después de que esto pasó. Johanna dio Dawn una de sus cintas viejas de sus días como un coordinador como un regalo para la suerte. Ella también tenía una maleta grande llena de vestidos, pero su madre volvio a reorganizar todo debido a que llevaba demasiada ropa.
De los amigos de Ash, Dawn es la única hasta ahora para tener su episodio de estreno dedicado completamente a ella. A diferencia de otros episodios de estreno, Ash hasta no apareció hasta los 30 segundos pasados. Además, ella es el que de los amigos de Ash para conseguir la mayor parte de desarrollo.
Ella tiene un Pase de Competición para la región Sinnoh. En DP049, cuando ella compitió en la Ciudad Hearthome La competición, ella perdió en la Petición Alrededor, haciéndola el primero de los carácteres principales para dejar una competición por perdiendo la petición alrededor. En DP061, ella perdió la Petición Alrededor para segunda vez en hilera.
Ella tiene dos amigos de niñez que aparecieron en el anime, Kenny y Yumomi, ambos del cual la llamada ella a veces " Dee Dee ".
Como May, ella tiene su propia canción de tema
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Kengo/Kenny
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Spoiler
Género Hombre
Ciudad natal Twinleaf Ciudad
Región Sinnoh
Parientes Desconocido
Clase Coordinador
Primer episodio Getting the Pre-Contest Titters Inglés
Actor de voz(voto) Rhonda Krempa Japonés
Actor de voz(voto) Y Å « Ko Mita
Kenny (japonés: ã‚ ±ã ƒ ³ã‚ ´ Kengo) es un Coordinador quien era amigos con el Alba cuando ellos eran chiquillos. Al parecer ambos son rivales. Él comenzó su Pokemon algún tiempo antes de que el Alba hiciera. Como el Dawn, su arrancador Pokemon el lunes era también un Piplup. Su actriz de voz(voto) japonesa es ä ¸ el % ç ” °ã‚ +ã † å-zajq1x Y Å « Ko Mita y su actriz de voz(voto) inglesa es Rhonda Krempa.
Él a veces llama a Dawn Dee Dee (el japonés: Pikari).
Él hace un aspecto breve por televisión en DP055 con su Prinplup en el que él aparece ganando un concurso pokemon, entonces él tiene al menos una cinta. Él aparece otra vez en DP060 Y DP061, donde él entra en la Ciudad Solaceon Competición con un nuevo Pokemon, un Breloom.
Estaba sentada en el autobús escolar, de camino a casa, como siempre. Oía el sonido del motor del vehículo, y también escuchaba, sin prestar atención, las conversaciones de la gente que, tan alegre como ajena a mí, me rodeaba. Todo era como siempre, podríamos decir. Yo era la misma, una estudiante de secundaria alta llamada Hikari, tenía los mismos ojos, el mismo pelo; vestía el mismo uniforme de todos los días, y mi cartera escolar reposaba sobre mis rodillas como de costumbre. Todo era igual, menos una cosa, y por eso nada era lo mismo.
El asiento a mi lado estaba vacío, y la persona que solía sentarse en él, al otro lado del pasillo, con la vista clavada en el respaldo delante de él.
Se llamaba Kengo, e iba al mismo instituto que yo, incluso a la misma clase. Él había venido a hablarme pocos días después de empezar el curso, al ver que yo viajaba sola en el autobús. Desde entonces, se había sentado a mi lado… hasta hoy.
Con expresión afligida, me giré hacia la ventanilla, observando el exterior. Sin embargo, el borroso paisaje pronto desapareció de mi mente cuando me percaté de que podía ver el rostro de Kengo perfectamente reflejado en el cristal.
Suspirando, aparté los ojos de la ventanilla, acariciando la lisa superficie con nostalgia. Me sentía mal. Muy mal.
“Pero, después de todo” pensé “Quizá sea culpa mía. ¿Cómo pude llegar a pensar que un chico como él podría llegar… a fijarse en mí?”
La verdad era que había sido estúpida. Una completa idiota. Y lo peor era que podía recordar su expresión a la perfección si cerraba los ojos.
Después de tanto esfuerzo…
Gracias al ánimo de mis amigas, me había decidido por fin a dar el gran paso. Tenía que decirle a Kengo, el chico del autobús, como me sentía; cómo me había sentido desde que lo vi por primera vez. A pesar de las dudas y del miedo, estaba resuelta a ello.
-Tengo que hacerlo… hoy-susurré, asustada, tratando de convencerme a mí misma de nuevo.
Lo cierto era que, durante toda la mañana, mis amigas me habían apoyado. Tanto Sapphire como [[Haruka]] y Kazumi
-¡Vaya!- se había sorprendido Sapphire en un principio, cuando se lo había revelado a todas en un cambio de clase- Así que vas a decírselo hoy…
-…Sí- había admitido yo.
-¡Ya verás qué cara pone Kengo cuando te oiga!- había exclamado Haruka, animada por la idea.
Sin embargo, yo no estaba tan segura. ¿Qué pasaba… si me rechazaba? O, en primer lugar¿qué palabras iba a escoger para decírselo¿Cómo iba a hacerlo? Lo cierto es que era la primera vez que me ocurría algo así, y cada vez que pensaba en ello, menos posibilidades veía de que todo saliese bien.
No, evitaría toparme con Kengo, subiría antes que él al autobús, y, así lo retrasaría todo un día. Eso es.
Y eso hice. En cuanto sonó la campana, recogí mis cosas y salí corriendo, dando un rodeo para no toparme con nadie. Cuando finalmente avisté la parada del autobús, me apresuré, acercándome a ella lo más deprisa que pude, sin ni siquiera mirar por dónde iba. Quizá, por esa razón, me choqué con alguien.
Llevaba también el uniforme del instituto, como yo, aunque lo cierto es que no le di mucha importancia a aquello. Levanté la mirada, murmurando una rápida disculpa… y me sorprendí tanto que prácticamente me caí hacia atrás. No podía ser; no. No. Él no.
-¡Hikari!- exclamó Kengo, sujetándome con rapidez para evitar que cayera al suelo.
Yo no respondí nada; estaba demasiado asustada y nerviosa. Con las manos fuertemente aferradas a la cartera, clavé la vista en el suelo.
-¿Estás bien?- preguntó el chico, mirándome con preocupación.
Definitivamente, debía de tener mala cara. Pero, al encontrarme a Kengo ahí, al tenerlo frente a frente, mirándome, parte de mi resolución volvió, instándome a comenzar a hablar.
-Tengo que… decirte algo- susurré, levantando los ojos para fijarlos en los suyos. Después de todo, merecía saberlo; era lo justo.
Kengo sonrió, su característica media sonrisa, dando a entender que me escuchaba.
-Yo… es que… tú…- suspiré, roja como la grana- Me… gustas. Desde siempre; desde el mismo momento en el que te… sentaste a mi lado en el autobús.
Ya estaba; lo había dicho. Como me había recordado antes a mí misma, tenía que hacerlo. Porque se trataba de Kengo.
Sin embargo, al ver la expresión de su rostro, me arrepentí.
-Yo…-comencé a susurrar, sin encontrar las palabras adecuadas.
Entrecerrando los ojos, Kengo apartó la mirada.
Y yo no pude hacer otra cosa que salir corriendo, sin importarme a dónde.
Volviendo a suspirar, miré al chico por el rabillo del ojo, tratando de encontrar el remedio para mis palabras del día anterior. Sin embargo, él no tenía los ojos vueltos hacia mí, sino cerrados, como si estuviera cansado.
“Después de todo, he cometido un error diciéndoselo”
Tenía que arreglarlo, como fuera.
Volviendo a mirar a Kengo para asegurarme de que no me prestaba atención, me levanté, acercándome a pulsar el botón de “Siguiente Parada” que estaba junto a su asiento. Poco a poco, el autobús se fue deteniendo, siendo yo la única persona que esperaba para bajar. Y, cuando, al fin, las puertas se abrieron, me incliné hacia Kengo, tratando de que mi voz no temblara al hablar.
-Olvida lo de ayer¿quieres?- susurré, sonriendo, una sonrisa triste- De verdad, lo siento mucho.
Pude ver que Kengo levantaba la mirada, sorprendido, pero no le di importancia. Con un gesto de saludo, me giré y salí del autobús, con tranquilidad, sin mirar atrás. Mintiendo. Doblé la esquina con paso calmado y seguro, fingiendo tan bien como sólo alguien que ha ocultado sus sentimientos toda su vida puede hacerlo. Y una vez que quedé fuera del campo de visión de la gente del autobús, eché a correr.
No sabía hacia dónde, ni siquiera tenía muy claro qué hacía, pero simplemente, no pensaba. No soy del tipo de personas que lloran, así que tenía que desahogarme de alguna manera.
Finalmente, y a causa de mi no muy buena salud, me detuve, apoyándome contra una pared y cerrando los ojos.
Me sentía mal, triste, angustiada; pero sobre todo sola. Kengo me gustaba mucho, demasiado. Cada vez que lo veía sentía una calidez especial que me hacía querer sonreír, y eso tenía mucho valor para alguien que, como yo, solía pensar que le faltaba algo. Sin embargo, él me completaba. Llenaba el vacío en mi interior.
Y lo había acabado perdiendo por no conformarme con su amistad.
-Soy estúpida- susurré, entreabriendo los ojos- No se en qué he estado pen…
Sin embargo, algo me hizo levantar la mirada.
-¡Hikari!- me llamaba alguien.
-¿Ke…Kengo?- susurré yo, sin dar crédito a lo que veía.
En efecto, era él. Lo habría reconocido en cualquier parte, con sus brillantes ojos negros y el pelo castaño despuntando en todas direcciones.
Lo que no podía creer es que estuviese corriendo hacia mí, con la respiración agitada y una expresión absolutamente resuelta en el rostro.
-¡Uh… Maldita sea¿Cuándo has aprendido… a correr tan deprisa?- jadeó, deteniéndose a mi lado.
Yo simplemente lo observé, sin saber qué decir ni qué hacer.
-¿Estabas… siguiéndome?- susurré al final.
Kengo, cuya respiración se había calmado algo más, asintió levemente con la cabeza.
-¿Por qué?- pregunté, no muy segura de si quería saberlo. No obstante, ya estaba dicho.
-Porque tenía que tenía que preguntarte algo- el chico alzó la mirada y clavó sus ojos en los míos.- ¿Por qué… me has dicho que olvidara lo de ayer?
Siendo sincera, esperaba cualquier clase de cuestión menos esa. En realidad, no sabía si había algún modo correcto de aclararlo con palabras. Era… simplemente lo que sentía en aquel momento. Sin embargo, traté de ordenar mis sentimientos.
-Es que así, por lo menos- guardé silencio un momento- Podríamos ser amigos- suspiré.
Kengo sonrió, aquella sonrisa suya que yo había aprendido a querer.
-Sí, como cuando te conocí¿no? Hikari, la chica que siempre se sentaba sola en el autobús, de camino a clase, dibujando. La que era demasiado tímida para hablar con nadie.
Yo asentí, sin poder evitar sonreír.
-Hasta que te conocí a ti.- añadí.
-Sí- la sonrisa de Kengo se desvaneció, dando paso a una expresión entre seria y confusa- Pero, Hikari, he estado pensando y… no creo que podamos volver a ser amigos.
Lo miré con los ojos como platos, luchando contra el deseo de salir corriendo otra vez. Esta vez, sí tenía ganas de llorar.
-Pero¿por qué?- musité.
-Por esto- respondió tras un rato.
Y, sin pronunciar una palabra más, se acercó a mí y me besó.
Esa vez sí que me pilló por sorpresa. No acababa de entender qué estaba pasando, pero no pude hacer otra cosa que dejarme llevar, olvidándome de todo lo que me rodeaba.
Cuando nos separamos, le miré, con la mente en blanco.
-¿Y eso significa…?- pregunté al final.
Kengo pareció volver a la realidad en ese instante, pasando su rostro de su anterior expresión confusa a una media sonrisa.
-Sabes que no soy especialmente bueno con las palabras, pero…- su sonrisa se ensanchó- Quiero que te sientes junto a mí en el autobús durante todos los trayectos, en todas las estaciones. Quiero que estés a mi lado.
Hikari sonrió.
…y quiero que te quedes junto a mí para siempre, durante el resto de mi vida.
FIN
One Shot: Penguishipping~ Mi vestido azul
Spoiler
Y yo te voy a esperar
y no me voy a pintar
ya sé que te gusto mucho
cuando me ves natural.
Era un domingo cualquiera, afuera hacia un clima excelente, pero había pronosticado lluvias para el resto de la tarde pero nada podría arruinar aquel día… O eso pensé… Hoy Kenny regresaba de su viaje por Hoen, y me moría de ganas de tenerlo enfrente y darle todos los besos que no le había dado…Hace 4 años que éramos pareja aun recuerdo aquel bello día en las finales del gran festival de Shinnoh
FlashBack
Era la última batalla y estaba dispuesta a ganar a toda costa mis amigos Ash y Brock me apoyaban desde las gradas, yo estaba nerviosísima ya que tendría que luchar contra el… Mi mejor amigo y en secreto que chico al que ama con todo mi corazón… El cronometro empezó a correr y luego de 3 minutos había ganado la batalla sin mayor dificultad, cosa que me sorprendió, pero el llego muy feliz a felicitarme por mi victoria, después en la fiesta, Ash estaba comiendo todo lo que podía y Brock estaba persiguiendo a las chicas…. Yo estaba sola en una mesa alejada de todos hasta que Kenny llego y se sentó a mi lado
Hola Hikari-Me dijo muy alegre
Hola Kenny- Le dije muy feliz al ver que se había sentado junto a mi- ¿Disfrutas la fiesta?
Muchísimo, y más ahora que estoy a tu lado- Dijo mientras se sonrojaba- Hi-hikari quiero decirte que eres una chica sorpréndete… Y siempre te he admirado y considerado como una de mis mejores amigas…
Gracias Kenny-le dije algo confundida, ya que el no es de los que andan elogiando a cualquier coordinador
Hi-hikari…-Mientras se iba poniendo muy rojo- Quiero decirte que me gustas mucho….Y creo que estoy enamorado de ti….
Aun no podía creer lo que había escuchado ¿El me amaba?- Kenny… ¡Yo también estoy enamorada de ti!-Le dije y le di un gran beso impulsivamente…
Hikari ¿Quieres ser mi novia?- Me dijo muy feliz después de ese beso
Por supuesto-Le dije sin dudarlo ni un segundo
Fin del flashback
Y llegaré tan puntual
no quiero perder más tiempo
cada segundo que tardas
es un beso que te resto.
Ese día regresaba, de un largo viaje aunque nunca note la distancia ya que hablábamos todo el tiempo, el día anterior me dijo que me esperaba en un café cerca de mi casa, llegaría a las 4 pm en su coche, me dijo que estuviera puntual, ya que se moría de ganas por verme ….
Me pondré el vestido azul
que sé que te gusta más
dejaré mi pelo suelto
para que baile en el viento.
Estaba tan ansiosa por volver a verlo que desde las 12 estuve buscando el atuendo perfecto para verlo, siempre he sido fanática de la moda así que tenia miles de vestidos pero andaba buscando uno en especial, era un precioso vestido azul marino, que Kenny me había regalado para mi cumpleaños número 21 , luego de escoger el vestido empecé a probarme miles de peinados pero al final decidí dejar mi pelo suelto y llevar un sombrero del mismo tono de mi vestido
Y en nuestra esquina de siempre
el aire se ha perfumado
porque en todas las ventanas
el amor se está asomando.
Salí de mi casa a las 3:45 el café en que habíamos acordado era un lugar muy agradable ubicado en la esquina de la plaza donde siempre solíamos jugar cuando éramos niños, estaba tan feliz por ver su rostro nuevamente, que hasta podía oler el amor en el aire, entre al café y me ubique en una mesa cerca de la entrada
Pero no vino nunca, no llegó
y mi vestido azul se me arrugó
y esta esquina no es mi esquina
y este amor ya no es mi amor.
Cada tres segundo volteaba a ver el reloj, hasta creía que el tiempo me hacia una jugarreta para que no viera a mi amado Kenny, mientras esperaba bebía una malteada de chocolate y arreglada mi vestido, quería estar esplendida para cuando llegara, luego de 15 minutos, Kenny aun no aparecía, pero supuse que el trafico lo había entretenido
Pero no vino nunca, no llegó
y yo jamás sabré lo que pasó
me fui llorando despacio
me fui dejando el corazón
Asi fueron pasando los minutos y los minutos en poco tiempo se transformaron en horas, eran las 6 pm y yo seguía esperando, luego de 15 minutos más, pague la cuenta y me fui a mi casa, y para mi mala fortuna el pronóstico del tiempo había sido acertado, estaba cayendo una lluvia torrencial, aun así Salí a la lluvia, ya no me importaba nada estaba tan triste, que empecé a llorar sin control, por suerte mis lagrimas se mezclaban con la lluvia y nadie notaba mi llanto
Y me robaste la esquina
y me quede tan perdida
a dónde vuelan mis sueños
a un callejón sin salida.
Di impulsivamente un último vistazo a al café … Por si te aparecías, pero nada, todas mis ilusiones de un encuentro perfecto quedaron hecho cenizas, estaba tan triste, pero a la vez furiosa con él, ya que me había dejado plantada, y tanto que me había arreglado de por gusto… Sin más remedio me dirigí a mi casa
Y me quité mi vestido
que tanto te gustaba
total me siento desnuda
total ya no tengo nada.
Llegue muy triste a mi casa, me quite el vestido y lo arroje a una esquina, me cambie de ropa y me dispuse a prepárame mi cena, cuando el teléfono empezó a sonar, antes de contestar vi el identificador de llamadas y vi que era Kenny el que llamaba estaba tan furiosa que lo levante, y estaba dispuesta a gritarle , al que creí que era Kenny
¿Disculpe hablo con la señorita Hikari?-Dijo una voz que no era la de Kenny
Asi es ¿Quién habla?- Algo confundida, pensé que había olvidado su celular y alguien lo había encontrado
Soy el doctor Lopez…Lamento infórmale que su amigo el señor Kenny ha sufrido un accidente automovilístico , es necesario que venga al hospital de la ciudad inmediatamente- Me dijo la voz del doctor
Pero no vino nunca, no llegó
y mi vestido azul se me arrugó
y esta esquina no es mi esquina
y este amor ya no es mi amor.
Rápidamente Salí corriendo bajo la lluvia hacia el hospital, pase corriendo por el café donde habíamos quedado en vernos horas atrás, no podía creer lo que había sucedido, hace solo unos minutos estaba furiosa con el y ahora sucedía esto, rápidamente llegue al hospital, empapada de pies a cabeza,
Enfermera Busco al doctor López – Le dije mientras corría hacia ella está en el pasillo de urgencias- Me respondió algo asustada
Doctor Lopez, -empecé a gritar, hasta que un señor de unos 40 años salió de una habitación
Soy Hikari, ¿Cómo esta Kenny? ¿Cómo paso?- Le pregunte nerviosa y la cara del doctor solo me ponía peor
Pero no vino nunca, no llegó
y yo jamás sabré lo que pasó
me fui llorando despacio
me fui dejando el corazón
Lamento infórmale que el señor Kenny acaba de fallecer- Me dijo con una tristeza en sus ojos
No podía creerlo, empecé a llorar como nunca lo hare en mi vida, estaba desconsolada, no podía creer lo que acababa de suceder, hace solo 1 día atrás había escuchado su voz y ahora… Se había ido para siempre
Antes de que falleciera, dijo que tenía que encontrarse con usted, que había algo importante que tenía que preguntarle- Dijo el doctor mientras me abrazaba- Entre sus cosas fue encontrado esto- Mientras me entragaba una pequeña cajita azul y una carta
La tome en mi manos y empecé a leer- Querida Hikari:
Hace más de 4 años que somos novios, te agradezco tantos momentos de felicidad, a tu lado soy el hombre más feliz de toda la tierra me encanta pasar cada instante que puedo a tu lado pero hay algo que quiero preguntarte… ¿Te casarías conmigo?- Leía la carta mientras mis lagrimas saladas, mojaban mis mejillas, abrí la pequeña cajita y me encontré con un precioso anillo de compromiso, en el cual tenía una frase gravada: SIEMPRE ESTARE CONTIGO
Y él no vino nunca
no llegó
Han pasado ya 3 años desde la muerte de Kenny, cada domingo voy a ese café como si me diera la esperanza de que el parecerá y me pedirá que me case con él, paso horas envueltas en mis pensamientos, luego me salgo del café y recuerdo que él no vino nunca… No llego…
Historia de un sueño
Spoiler
Ya había pasado un año desde que la luz de sus ojos se apagó por completo, Kengo Viddy el único hombre que había logrado que su ser cambiara, fue arrebatado cruelmente de su vida justo una noche antes de su aniversario.
Susurrando cosas ininteligibles la peliazul se acercó al sepulcro de la que fue la persona mas importante en su vida después de la muerte de su madre y su padre; una cálida lágrima recorrió su mejilla y se disipó al llegar a su barbilla, el dolor era aún muy fuerte y el tiempo parecía hacerle una mala jugada al rehusarse a sanar sus heridas, ensimismada en sus pensamientos la mujer no entró en cuenta de que empezaba a llover, sin piedad alguna la lluvia se volvió mas intensa empapando a la dolida por completo, pronto algo la cubrió, sus ojos azules se dirigieron al cielo y en vez de ver aquellas negras nubes y las gotas de agua precipitándose contra ella, lo que encontró fue la protección de un paraguas celeste, giró la cabeza y vio el rostro preocupado de una pelirroja, la recién llegada le ofreció el paraguas a su amiga y abrió otro que llevaba consigo para protegerse. -[[Hikari]]...- murmuró.
La peliazul se limpió con el dorso de las manos las lágrimas que emanaban de sus ojos y fingió una sonrisa -¿Qué haces aquí Kazumi?¿no deberías estar en casa con Satoshi?-
La pelirroja negó seriamente -Sabía que hoy vendrías aquí, Satoshi quiso venir pero no había forma de que alguien cuidara a la niña en nuestra ausencia, así que se tuvo que quedar-
Hikari bajó la mirada -Ya veo, dime... ¿Cómo ha estado la pequeña [[Midori]]?-
Kazumi sonrió un poco - Pues a decir verdad ha extrañado mucho a su madrina, bueno te diré también que Satoshi es un buen padre y sabe explicarle el porqué no nos has ido a visitar-.
-Lo lamento- Se disculpó Hikari - es que yo...-.
La pelirroja posó una mano sobre el hombro de su amiga y le dedicó una sonrisa reconfortante- No te culpo...la muerte de Kengo fue algo muy duro para todos, pero de entre todos tú fuiste la que mas sufrió-.
-Ya llevábamos 6 años...- la voz de Hikari se entrecortó -Estúpido aniversario, estoy segura de que él...quería algo especial para el día siguiente y por eso...maldición- La mujer no lo soportó más y se calló para evitar el llanto.
-Hikari, vamos a casa, estas toda mojada y te puedes enfermar- señaló Kazumi y la sujetó de un brazo - vámonos-.
Hikari dio una última mirada al lugar ‘enfermarme sería lo de menos’ pensó, pero aún así accedió a la sugerencia de Kazumi y las dos partieron hacia la casa de Hikari.
En el camino mientras manejaba Kazumi se percató de la ausencia de Hikari, mentalmente, observaba fijamente el cristal y examinaba las gotas que se estrellaban contra éste, también se dio cuenta de que ésta respiraba con algo de dificultad- Hikari-
La peliazul se vio sacada de sus pensamientos y dirigió lentamente su vista hacia Kazumi -dime-
Kazumi se detuvo en un alto y suspiró profundamente -¿Te sientes bien, digo físicamente, la verdad es que te ves pálida y agitada-
Hikari sonrió y asintió- me siento bien-.
Al llegar a la casa de Hikari, Kazumi se despidió de ella algo preocupada, Hikari agradeció el gesto de la pelirroja y le aseguró que todo estaba bien, de esta manera Kazumi se marchó y Hikari entró en su gran casa. Agotada mentalmente y sintiéndose algo mareada, la peliazul se echó en la cama y sin cobijarse cerró los ojos, la ventana de la habitación se encontraba abierta y el frío aire de invierno entraba libremente y llegaba hasta ella, la peliazul se estremeció y sus mejillas mostraban un color carmín, la lluvia y su obvio desinterés en su salud le habían provocado un resfriado, cansada por la fiebre que aumentaba dentro de ella, Hikari sintió imposible el abrir los ojos y sucumbió ante la enfermedad y el cansancio.
-Hikari...-
-¡Kengo!- la fuerza se reunió en ella y sus ojos se abrieron -Kengo...¡¿Dónde estas!-. Volteó hacia todos lados y la habitación se encontraba completamente oscura -Kengo...- abrió lo mas que pudo sus órbitas azules pero lo único que pudo vislumbrar fueron las siluetas de los muebles, la tele y nada mas, suspiró resignándose a que Kengo ya no estaba, cuando se dispuso a recostarse otra vez sintió dos fuertes brazos que la envolvían en un abrazo, sólo una persona la hacía sentir de esa manera, protegida... Esa persona era Kengo.
-te he extrañado- suspiró él cerca de su oído
Las lágrimas brotaron de nuevo de sus ojos -¿en verdad eres tú, Kengo?- giró un poco su cabeza y vio aquellos dos ojos celestes que siempre la observaban con dulzura, haciéndolo de nuevo.
-¿Porqué lloras?- preguntó el castaño secando una de las tantas lágrimas que caían del rostro de su mujer.
-¡Qué pregunta!- exclamó enfadada -Mueres y pretendes que sonría-
Perdona que entré sin llamar
No es esta la hora y menos el lugar
Tenía que contarte
Que en el cielo no se está tan mal
-Yo nunca te he dejado- afirmó el castaño atrayéndola hacia él y dejándola sollozar libremente contra su pecho, cuando volvió a sentir los brazos de Kengo rodeándola su llanto se volvió mas intenso, hacía mucho que no sentía aquella protección y cariño en un abrazo, Kengo siempre la abrazaba así cada vez que se sentía triste o lloraba, como cuando su madre murió, y luego su padre, él siempre estuvo ahí para abrazarla, ella terminaba dormida y él se encargaba de cubrirla con las sábanas y cuidar que durmiera bien, pero esta vez no pensaba quedarse dormida, esta vez abrazaría a Kengo y no lo dejaría ir
-Kengo...- murmuró
-dime -
-¿te quedarás aquí conmigo?-.
Cuidadosamente levantó el mentón de la mujer y la observó a los ojos -sólo un rato-.
Aquellas palabras le destrozaron las ilusiones a Hikari y lo abrazó mas fuerte - No creas que permitiré que te vayas- renegó ella aferrándose a él lo mas que podía
Kengo no dijo nada y la acarició.
-En realidad estás aquí- siguió repitiendo la mujer
Kengo se limitó a sonreír y abrazarla con cariño, sus ojos negros también transmitían tristeza, tristeza al saber que la había dejado prácticamente sola en ese mundo tan cruel, y es que ella ya había pasado por mucho desde que era una niña, y no estaba en sus planes dejarla de esa manera y tan repentinamente. -Hikari- finalmente pronunció - no te has estado cuidando, ¿o si?-
Los ojos de Hikari se entrecerraron y soltó un suspiro - ¿acaso eso importa? ¿No quieres que esté contigo?-.
El castaño negó -Esa no es la manera y, no...no quiero que mueras, no sería justo, yo jamás quise que esto terminara así-.
La peliazul se separó de él y con resentimiento contestó -¿Sabes lo que no es justo? ¡Qué tú te hayas ido! ¡Qué por culpa de un mal nacido nuestra vida entera se haya arruinado, eso es lo que no es justo!-.
-De...nada sirve renegar y... acusar al mundo de nuestra desdicha, ahora lo que importa es que salgas adelante y que superes esto lo mas pronto posible-.
La peliazul bajó la mirada - no lo haré, eres un tonto-.
Una sonrisa curvó los labios del hombre -Un tonto que tuvo que pasar por mucho para estar contigo una vez más-
Hikari no se permitió sonreír a su respuesta- Si estás aquí en este momento, entonces quédate conmigo, no te vuelvas a ir-.
Kengo desvió la mirada - Esto no significa nada es solo una visita... Porque me preocupas-.
Mañana ni te acordarás
Tan sólo fue un sueño, te repetirás
Y en forma de respuesta
Pasará una estrella fugaz
-¿Te preocupo?- preguntó la peliazul en un tono de voz muy bajo
-Así es- cariñosamente sujetó un mechón de aquél cabello pelirrojo que siempre le había encantado y seriamente dijo -Estas toda mojada, no te cuidas...esta no es aquella persona de la que me enamoré y siempre sabía como afrontar cada situación que se le presentaba-.
Hikari frunció el ceño con tristeza y un poco de resentimiento -Talvez era fuerte porque siempre había alguien que me aconsejara, ya fuese mi abuela o tú ¿y ahora Kengo?¿ahora quien?-.
-Hikari, yo...siempre estaré yo y lo sabes no importa que físicamente no te acompañe...también tienes a Kazumi y a los demás, ellos en verdad se preocupan por ti, tú debes dejarlos ayudarte y no reprimirte como lo has estado haciendo-.
-Pero que necio eres, ¿acaso la muerte no te ha enseñado nada?- Alzando la barbilla Hikari alejó su vista de Kengo.
Kengo la observó antes de contestar, a pesar del rubor en sus mejillas que la creciente fiebre le estaba provocando, su tez era más pálida de lo que recordaba, sus brazos lo demostraban y sus ojos habían perdido el brillo que alguna vez lo hubiera enamorado junto con aquél pelo azulado ahora maltratado y sujeto en una simple coleta. -Hikari, ¿Qué tiene la muerte que enseñar mas que la vida es muy preciada?-.
-No me vengas con ese tipo de cosas- gruñó en voz baja la peliazul -sabes si te vas a ir de nuevo es mejor no prolongar esto, sólo me haces daño- la duda y el remordimiento no alcanzaron a cortar la última frase y para cuando volteó su vista a su acompañante este ya portaba una expresión de dolor.
-Perdóname- murmuró y se inclinó para abrazarle, sin embargo él delicadamente la alejó -Kengo...- inquirió Hikari al ser rechazada.
-Tienes razón, yo sólo debía despedirme, pero quiero protegerte una vez más...-.
‘¡Después de un año viene a despedirse! ¿y protegerme, de qué? Mi salud es perfecta, una fiebre no me matará...lamentablemente’ pensó Hikari, pero mantuvo silencio.
Y cuando me marche estará
Mi vida en la tierra en paz
Yo sólo quería despedirme, darte un beso
Y verte una vez mas...
Un largo y prolongado silencio se apoderó de la habitación. Por primera vez Hikari reparó en la apariencia de Kengo. Llevaba la misma ropa de la noche en que murió, el negro le quedaba muy bien ¿no? Acentuaba sus brillantes ojos negros y su sonrisa resplandecía más. Su porte era el mismo desde que lo conoció, aunque esta vez su expresión despreocupada se había desvanecido. ¿Porqué no podía dejar de pensar que era increíblemente guapo? ¿Cómo fue que terminó casándose con él? ¿Qué había en ella que él se había empeñado en enamorarla desde que la conoció? ¿Porqué siempre la protegía? ¿cuándo fue la última vez que lo besó...? La última pregunta giraba en torno a su mente hasta que una mano se posó suavemente en su frente, saliendo de sus pensamientos la peliazul lo miró perpleja. Él seguía ahí.
-Te pondrás bien, de eso me encargo yo- Aseguró Kengo y se dispuso a apartar su mano de la frente de la mujer.
-No...- Hikari apresó la mano del castaño - Mi salud ahora no importa-
-¡Pero qué dices!- Kengo frunció el ceño -Hikari si la fiebre sigue aumentando...-
La frase quedó flotando inconclusa en torno a ellos, Hikari ahora lo besaba con urgencia mientras una mano amorosa traspasaba aquél cabello castaño y la otra se apoyaba en su nuca permitiéndole aferrarse aún más a él. Varios segundos pasaron y la repentina urgencia de respirar la hizo romper el beso. Recuperó el aire perdido y una sonrisa finalmente curvó sus ahora satisfechos labios.
Kengo quedó inmovilizado, pero después de unos segundos se vio obligado a envolver a la mujer en un abrazo. De pronto Hikari se había puesto a reír frenéticamente al tiempo que sus ya enrojecidos ojos derramaban de nuevo amargas lágrimas, quizá de inmensa tristeza, quizá de coraje al saber que probablemente ese sería el último beso que recordara, y la risa...era un intento vano de cubrir su pesar o talvez una forma de expresar lo que parecía absurdo y e irreal en aquél momento.
Pero de cualquier manera ¿Si el abrazo que estaba recibiendo no era real, entonces que lo era?
Su repentino ataque fue cesando hasta que se redujo a sollozos apenas audibles; Hikari se dijo que era suficiente llanto por un día, y dejando caer una última lágrima se forzó a levantar el rostro.
Kengo le dedicó una mirada llena de satisfacción y le sonrió -Eso fue...único-
Hikari le devolvió tímidamente la sonrisa -Algo nuevo para mi-
-Nada mal, tomaste el control- Kengo levantó una mano y enmarcó la mejilla de Hikari -Como debe de ser cada día de tu vida, sin arrepentimientos-.
Hikari sonrió con franqueza al ver a Kengo inclinarse hacia ella y después sentir sus labios rozar cálidamente los suyos, le dio un beso cariñoso y se retiró unos centímetros para sonreírle.
‘Después de todo aquél no fue el último beso’ meditó Hikari.
Transcurrió tiempo en aquella fría noche invernal, Kengo se las había arreglado para hacer reír a Hikari mientras la sujetaba entre sus brazos, después de todo la intención era devolverle la vida a lo que parecía estar bajo la eterna sombra de la muerte día tras día. Mientras Hikari reía y le hacía recordar lo molesto que él era cuando niños, la fiebre que le aquejaba disminuía para el alivio de Kengo.
Promete que serás feliz
Te ponías tan guapa al reír
Y así, sólo así quiero recordarte
Así, como antes, así adelante
Así vida mía mejor ser así
-Ya casi no tienes fiebre- indicó Kengo besándole juguetonamente el cuello.
-Basta- ordenó entre risas la peliazul, olvidando el hecho de que la noche no era eterna.
Kengo la apartó de sus brazos y la recostó en la cama, cubriéndola cuidadosamente con las sábanas.
-¿Qué haces?- Hikari se incorporó para dedicarle una mirada perpleja.
Ahora debes descansar
Deja que te arrope como años atrás
te acuerdas cuando entonces,
te cantaba antes de ir a acostar
1 año atrás
-¡Que me dejen pasar!- gritaba furiosa Hikari al tiempo que golpeaba ciegamente las puertas de la sala de emergencias, varias lágrimas se derramaban al tiempo que los golpes aumentaban sus intensidad -¡Necesito verlo! ¡Necesito saber cómo está!-.
Una enfermera se aproximó a ella - Señora no escandalice por favor, hay más pacientes delicados y...-
-¡Déjenme pasar!- insistió Hikari haciendo caso omiso a la enfermera -¡Llevan horas ahí dentro!-
-Disculpe...- la enfermera alargó un brazo para tocar el hombro de Hikari, cuando su mano hizo contacto con la mujer ésta se volvió con ojos furiosos.
-¡Déjenme en paz! ¡Me importa muy poco si a la gente le molesta el ruido!-
-Si no se calma llamaré a seguridad- advirtió pacientemente la enfermera
-¡Hikari!- una mujer pelirroja llegó corriendo hasta la peliazul- Oh Dios Mío no pudimos llegar hasta ahora ¿Cómo está? ¿Qué ha pasado?
-¡Ella no me deja pasar!- contestó Hikari dirigiéndole una mirada a la ofendida enfermera.
-Hikari...- Kazumi la sujetó de una brazo -Vamos a la sala de espera... Necesitas tranquilizarte, Satoshi y los demás también están aquí-
-¡No me moveré de aquí hasta que me digan cómo está!- inquirió Hikari.
-Llamaré a seguridad, lo lamento- declaró la enfermera
-No es necesario...-comenzó Kazumi pero se vio interrumpida cuando ambas puertas de la sala se abrieron de par en par y un médico con expresión solemne salió removiendo lentamente sus guantes ensangrentados.
Hikari quedó en silencio, mientras sus órbitas azules inundadas en lágrimas buscaban desesperadamente una pista en la cara del hombre que dijera que todo estaría bien.
-¿Usted es la Señora Viddy?-
Hikari asintió lentamente.
Acostumbrado ya a dar ese tipo de noticias y con una falsa expresión de simpatía el doctor dictaminó lo sucedido y permaneció callado esperando una reacción.
Kazumi retrocedió y sus ojos empezaron a inundarse de lágrimas.
-En realidad lo sentimos mucho...- comenzó a decir el hombre.
Hikari lo miró furiosa y empujándolo para que se apartara de su camino entró en la sala, cuando vio lo que le esperaba ahí, un doloroso grito fue lo único que pudo salir de su garganta mientras se desplomaba a llorar.
“Fue a las 11:56 pm...” le indicó una de las enfermeras, como si la cifra fue algo prioritario.
Hikari no escuchó, pensando sólo en lo que había perdido.