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Cositas :3
notese lo aburrida q estoy q me puse a escribir por aca o.o Dudo que alguien lo lea XDFoto del año pasado -o- casi a fin de año
La última presentación que dio la banda
La presentación del cd o_o (demo) 
Que lindos recuerdos x3 No era la gran cosa pero me cagaba de risa con todos x) se extrañan los dias de ensayo -o- las horas de mates *-* y las juntadas T_T
Como extraño a todos
En fin, disfruten :3Por si no saben, soy la de blanco :3
(de la derecha
)
ya me desaburrí y voy a tomar la leche.Besos a los que pase (no creo q sean muchos
)Himekito...*-*
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Lemons :3
Bueno :3
Este es un fic de Loveless... Un Soubi x Ritsuka
Es el primer fic Yaoi Lemon que hice
Por eso no está tan bienEspero les guste :3
Me gustaría que si lo leen me dejen alguna crítica ^^
No lo pongo en el foro porque no se permite lemon o.o
y esto es un gran lemon
solo esoBueno, desde ya gracias al que lo lea ;3
Hime :3
- No lo haré –le dijo serenamente un joven rubio de larga cabellera, de unos 20 años al pequeño neko que lo miraba enfadado.
- Tonto Soubi… ¿No era que lo que yo te pidiera lo harías?.
- Si… Pero eso no puedo… No estás listo.
- ¿De qué hablas? ¡Soubi hazlo! Es una orden! –esto ultimo lo dijo alzando la voz, y con un leve rubor en sus mejillas.
- Cuando nos conocimos te dije que lo haría cuando te hayas convertido en un verdadero hombre… Aún no es el momento -respondió el rubio sin dirigirle la mirada, al parecer inmune a los gritos del niño.
- ¡Soubi si no lo haces no dejaré que sigas siendo mi luchador! Ni vendré a verte, ni… - pero Soubi no dejó que terminara la frase y acercándosele, besó suavemente sus labios.
Ritsuka al sentirlo se echó rápido hacia atrás mirándolo con los ojos bien abiertos, sorprendido, y con sus mejillas rojas.
- Ves –dijo sonriéndole Soubi y mirándolo tiernamente con sus profundos ojos azules, como quien mirara a su hijo caer al intentar dar sus primeros pasos– Aun no estas listo, mira como te pones con un simple beso.
- Tonto… -dijo por lo bajo, con la mirada en el piso– No es que no esté listo, solo que me sorprendiste…
- ¿Ah? Estás diciendo que no te importa que haga eso? –dijo sorprendido y a la vez divertido por la respuesta del pequeño.
- ¡Claro que no! ¿No te estoy diciendo que quiero perder mis orejas?
- Ya veo… -para sorpresa de Soubi, su pequeño neko iba enserio. Y temía de que esta vez no pudiera contener sus impulsos de cumplirle aquella orden, aquel deseo.
- ¡No digas solo “ya veo”! Vamos, ¡hazlo de una vez!
- Ritsuka no puedo… -esta vez lo dijo más serio, pero parecía que esas palabras salían en contra de su voluntad.
Su mente estaba hablando por él, ya que en el fondo de su corazón, estaba rendido ante los encantos del niño, y se sentía muy feliz ante su petición. Aún así no cedió en su negativa y desvió la vista intentando ignorar a Ritsuka.
Se encontraban en el apartamento de Soubi, en su habitación. El rubio ahora estaba sentado en el piso, con su espalda apoyada sobre la cama y con Ritsuka a su lado. Ambos habían quedado en silencio, un silencio bastante incomodo.
- Soubi por favor hazlo, quiero que seas tu quien me las quite… -sollozó el neko de manera suplicante y se giró para ver si reaccionaba, pero el rubio siquiera le dirigía la mirada.
Sabía que Soubi no cambiaría de opinión tan fácil, tenía que hacer algo más para convencerlo. Se arrodilló y lentamente le fue acercando su rostro. Soubi, que no sabía qué era lo que hacía el niño, giró un poco para mirarlo y se sorprendió al ver el rostro de su querido neko a unos centímetros del suyo.
Ambos se miraron fijamente , y Soubi sin poder resistir ante la mirada de ese niño de bellos ojos lilas, deshizo la poca distancia que los separaba besando sus tan deseados labios. Fue un beso suave y corto, el rubio aún no estaba convencido de si su pequeño Ritsuka estaba listo.
- Soubi… -dijo el pequeño en un suspiro– Te quiero Soubi…
Al oír esto el corazón de Soubi se aceleró, tanto tiempo esperando esas palabras y por fin las había escuchado. Con una mano, suavemente recorrió los labios que habían emitido tan bella frase.
Éstos Ritsuka se entreabrieron un poco al sentir la caricia, y sus ojos se cerraron dejándose llevar por esa extraña sensación que le estaba invadiendo.
Soubi ya no podía controlarse al ver a su niño de esa forma, así que dejando a sus impulsos salir volvió a besarlo, esta vez introduciendo de a poco su lengua por aquella cavidad que acababa de abrirse para él.
El beso se hizo más pasional, Ritsuka por instinto también comenzó a mover su lengua acariciando la del mayor. Ambas se enroscaban haciéndose una, ninguno quería acabar con aquel beso que tanto placer les producía, pero la falta de aire los obligó a detenerse.
Se separaron y se miraron. Algo había cambiado entre ellos. La respiración del neko estaba muy agitada, y sus mejillas completamente sonrojadas. Soubi lo miraba con una leve sonrisa , y acariciaba su rostro tiernamente.
- Ven… -dijo levantándose y sentándose sobre la cama– El suelo está frío, no quiero que te resfríes.
El niño obedeció y se sentó a su lado. Soubi lo tomo por la cintura con ambas manos y se acercó, para luego besarle en el cuello. Primero con sus labios rozó la suave piel del ojilila dándole de vez en cuando un pequeño beso, luego comenzó a lamerlo haciendo que el chico emitiera un leve gemido.
Segundos después, Soubi cuidadosamente empujó a Ritsuka para que quedara recostado sobre la cama. Levantó un poco la camisa que llevaba puesta el chico y con la misma suavidad que antes, recorrió con las yemas de sus dedos el cuerpo del chico. Lo hacía mirándolo a los ojos, disfrutaba verlo así. Sus mejillas ardiendo, sus ojos casi completamente cerrados y unos cuantos mechones de cabello cubriéndole parte de su rostro.
Con suma delicadeza, el rubio posó uno de sus brazos por detrás de Ritsuka para así levantarlo un poco y terminar de quitarle la camisa por completo.
Volvió a besar a su pequeño en los labios, y luego fue bajando por el cuello y por último a su pecho, dejando un rastro húmedo tras de sí. Se detuvo en las rozadas tetillas del chico, las lamía con cuidado, y con su boca realizaba pequeñas succiones que hacían gemir cada vez más alto al pequeño.
Mientras hacía aquello, con sus manos recorría cada parte de su cuerpo. El deseo de hacer suyo a ese niño era muy grande, pero no podía apresurarse. No quería arruinarlo todo, tan solo deseaba que la primera vez de su amado sea inolvidable.
Se detuvo unos segundos de su trabajo para sacarse el suéter que llevaba, el calor que estaba sintiendo en ese momento era demasiado, no podía seguir así.
Ritsuka al sentir que las caricias paraban, abrió lentamente los ojos y quedó fascinado ante tal vista. Frente a él su hermoso Soubi, con un cuerpo perfectamente formado, le miraba.
Avergonzado apartó rápidamente la mirada a lo que el rubio solo se limitó a sonreírle. No quería decir nada que pudiera avergonzarlo más de lo que ya estaba.
Se subió a la cama y se colocó sobre Ritsuka sosteniéndose con sus brazos para no ejercerle demasiado peso. Lo besó nuevamente en los labios, a lo que el chico le correspondió cruzando sus brazos alrededor de su cuello empujándolo hacia sí mismo para hacer mayor el contacto.
Nuevamente la falta de aire los obligó a separarse. Ambos estaban completamente agitados, la excitación de ambos ya era demasiada. Nuevamente retomaron el beso, y Soubi bajando por el cuerpo de Ritsuka posó una de sus manos sobre la entrepierna de éste haciendo una leve presión, y logrando que un gemido más fuerte que todos los anteriores saliera de los labios de su querido.
Callando al chico con más besos, Soubi siguió acariciándole haciendo cada vez mayor presión disfrutando oír aquellos quejidos de placer que emitía su adorado neko.
Luego el rubio desabrochó el pantalón del niño y se lo quitó dejándolo sólo con un lindo bóxer celeste.
Ritsuka ya había perdido casi toda la pena que estaba sintiendo y se había rendido ante el placer y la excitación que cada beso y caricia le provocaba. Cada roce lo encendía más y más. Soltó el cuello de su amado y bajó sus brazos hasta llegar al comienzo del pantalón del mayor.
Con un poco de dificultad logró quitar el cinto que sostenía el jean de Soubi y luego desabrochándolo y bajándolo tan solo un poco, metió una de sus manos y comenzó a hacerle las mismas caricias que anteriormente él había recibido.
Al sentir la tibieza de la mano del neko y el roce que éste le hacia, no pudo contenerse y soltó un gemido en la boca de su amante mientras no dejaba de besarle con pasión.
Ese fue el primer gemido que el niño oyó de Soubi, y le había gustado. Quería escuchar más, no entendía por qué pero ese sonido despertaba aun más su alma. Le hacía desearle aún más, si es que era posible.
Ambos continuaron con suaves caricias y besos, pero Soubi sabía que no podía seguir así. Ya no lo soportaba, el deseo era demasiado y de continuar de esa forma no tardaría en venirse, y no era eso lo que deseaba. Aún no.
Se separó del niño y se terminó de quitar la ropa que le quedaba.
El neko no pudo evitar avergonzarse un poco al ver completamente desnudo a Soubi, pero le fascinaba lo que veía. Siguiéndolo, se sentó en la cama y se termino de quitar el bóxer.
Sus miradas se cruzaron nuevamente y en ese instante se dijeron todo lo que sentían sin la necesidad de usar palabras. Ambos tenían el amor en los ojos, y estaban felices de saber que ese amor era mutuo.
Soubi le pidió al nekito que se girara y se acomodara sobre sus rodillas, mientras él se colocaba por detrás.
Tomo a su pequeño por la cintura y acercando su rostro comenzó a lamerle en esa pequeña cavidad que tanto anhelaba, haciendolo estremecer. Luego colocando ambas manos sobre sus muslos, los separó con cuidado y lentamente introjudo su lengua dentro de Ritsuka.
Al sentirlo Ritsuka gimió sin reparo. Todo su cuerpo se tensó instintivamente, sus manos se aferraron a las sábanas y sus ojos se cerraron fuertemente.
Soubi lo notó, sintió la presión que se ejercía dentro de la cavidad de Ritsuka. Lentamente comenzó a sacar y meter su lengua seguidamente, provocando más gemidos del pequeño. Ya cuando vio que estaba lo suficientemente lubricado, se salió y se acomodó de rodillas con su miembro a escasa distancia de la entrada de Ritsuka. Hubo un pequeño roce que encendió aún más al rubio, definitivamente esto no podía esperar más.
- Ritsuka… Tienes que relajarte… -le dijo colocando una mano sobre la cintura del chico.
- Si… -susurró el joven intentando seguir el consejo, pero sin lograrlo, ya que el nerviosismo le había invadido de nuevo.
Soubi agarró su miembro y colocó la punta en la entrada de Ritsuka. Luego lentamente fue introduciéndolo, intentando evitarle demasiado dolor al pequeño. Él por su parte sentía que se vendría ahí mismo. Dentro de su niño era muy cálido, y el hecho de que éste se tensara, hacía más estrecho el espacio y mas fuerte el roce.
Ritsuka gritó de dolor, pero aún así le suplicó que no se detuviera. Sabía que tarde o temprano ese dolor se convertiría en placer, y no iba a echarse atrás ahora.
Soubi colocó ahora su otra mano en la cintura del niño y sujetándolo con fuerza, pero no demasiada, empezó con un lento movimiento de vaivén de sus caderas. Tenía primero que acostumbra al neko antes de pasar a un nivel más alto.
Poco a poco, el dolor para Ritsuka iba desapareciendo. Y los sollozos se convirtieron en gemidos que cada vez se hacían mas urgentes y seguidos.
Para entonces, Soubi ya había empezado a embestir a Ritsuka con más rapidez y más fuerza. Se aferraba a sus caderas con fuerza, logrando una penetración más profunda.
Ritsuka se sentía desfallecer ante el inmenso placer que cada estocada le producía. Su respiración era muy agitada y parecía que su corazón iba a estallar en cualquier momento.
Por su parte Soubi ya estaba cegado ante el deseo, gemía sin control alguno, y embestía a Ritsuka con una fuerza y velocidad que no hubiese imaginado. Literalmente se sentía en el paraíso, su mayor deseo acababa de volverse realidad.
Una última embestida y sin aguantarlo más se vino dentro de él. Todo en la habitación se detuvo de golpe. Ambos habían quedado en silencio, lo único que se llegaba a oír era su respiración.
Salió con cuidado de dentro de Ritsuka y tomándolo suavemente lo recostó boca arriba, quedando perdido ante los ojos de su niño.
- Soubi… -comenzó a decir Ritsuka, pero enseguida fue callado por el mayor.
- Esto no ha terminado para ti… -le dijo con una leve sonrisa y se acercó para besarle en sus labios.
Y como había dicho Soubi, él todavía no había terminado aún. Si bien el rubio se había venido, el pequeño aún no lo había hecho.
Pero ese no era no era problema alguno. Lentamente se fue separando de los labios de Ritsuka y fue recorriendo todo su cuerpo con su lengua, hasta llegar al miembro del niño. Se quedó unos segundos observándolo, imaginándo su sabor, en verdad quería probarlo.
Acercó sus labios hasta el erecto miembro de Ritsuka y deslizó su lengua por toda su longitud.
Se tomó su tiempo para saborearlo bien, su niño era exquisito.
Siguió lamiéndolo de esa manera, mordiéndolo de vez en cuando suavemente con los labios y provocando nuevos gemidos del pequeño.
Luego introdujo todo el miembro en su boca y comenzó a succionarlo, primero despacio y ya luego con mas velocidad, mientras sus manos le acariciaban el cuerpo.
Éste, rendido ante el placer, había levantado un poco su torso con ansias de ver como Soubi le hacía aquello que tan bien le hacía sentir. Sosteniéndose con un brazo para no caer hacía atrás, el neko había empezado a acariciar los cabellos del rubio, mientras lo miraba con deseo.
Soubi hacía muy bien su trabajo, y no tardó en hacer que el pequeño llegara al límite.
- Ah... Soubi... -exclamó el niño en un intento de avisarle que se correría, pero de nada sirvió puesto que terminó descargando todo dentro de la boca del ojiazul.
El rubio se levantó, quedando arrodillado frente a Ritsuka, mirándolo con una sonrisa.
- Lo siento… -dijo avergonzado el joven, aún agitado y con sus mejillas rojas.
- No te disculpes… -le contestó tragando el líquido del neko, que tan sabroso le parecía. Y lamió de sus labios cualquier resto que hubiera quedado, cuidando de que nada se desperdiciase– Eres delicioso Ritsuka…
Le susurró y se acercó a besarlo suavemente en sus labios, recostándose luego a su lado y abrazándolo.
- Te quiero Soubi… -dijo el pequeño y cerró los ojos para luego caer rendido ante el sueño.
Soubi sin embargo, a pesar que el sueño también se estaba apoderando de su cuerpo, se quedó otro rato despierto observando a Ritsuka, como esperando algo.
Pasados unos minutos, la espera terminó.
Repentinamente, las orejas del pequeño neko, al igual que su cola, empezaron a emitir un fuerte brillo.
Luego muy lentamente fueron desvaneciéndose, hasta convertirse en pequeñas partículas brillantes que se arremolinaron sobre el neko que yacía dormido, y luego simplemente desaparecieron.
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